Filosofía

El concepto de Estado capitalista en el pensamiento de Poulantzas

Autor(es)

 
 
I. Introducción al problema
 
Este trabajo analiza críticamente el concepto de Estado capitalista de Nicos Poulantzas.[1] La importancia de los aportes de Poulantzas a la crítica marxista del Estado alcanza para justificar nuestra empresa. La teoría del Estado formulada por Poulantzas entre fines de los sesenta y comienzos de los setenta sobre las bases del marxismo estructuralista francés de cuño althusseriano, junto con la formulada casi simultáneamente por los intelectuales reunidos en el denominado debate de la derivación del Estado dentro de la tradición más dialéctica del marxismo alemán, es en los hechos uno de los dos abordajes más sistemáticos de la problemática del Estado capitalista en el marxismo del siglo pasado.[2] 

Una construcción posible de mundos

 
Ángeles Eraña, Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM
 
 
Introducción
 
El debate acerca de si la transformación de la realidad requiere de la destrucción del sistema que le da forma y la viste, o simplemente precisa el reacomodo de las partes que lo conforman es añejo. Ha llenado muchas páginas de revistas, diarios, etc. En este artículo abordaré la problemática desde otra perspectiva: lo que se necesita para una transformación profunda es construir otro mundo.
Esta edificación precisa trabajo conjunto e imaginación colectiva. Necesita del pensamiento crítico y de la organización. Aquél tendrá que bosquejar uno o muchos mundos nuevos, diferentes del actual, inéditos; esta última tendrá que edificarlos. Pero ni lo uno ni lo otro puede hacerse por separado ni con las reglas o principios del orbe que habitamos hoy día. Cada vez que las usemos actuaremos y pensaremos como se actúa y se piensa en este mundo y, en este sentido, seguiremos siendo quienes en él habitan. Seremos esos contra los que hemos luchado, contra los que bregamos.
Es necesario formular nuevos cuestionamientos, reformular viejos interrogantes de modo que ellos abran camino al pensamiento. Aquí, en concreto, me interesa abordar las siguientes tres preguntas: ¿quiénes somos?, ¿quiénes queremos ser? y ¿quiénes podemos ser en qué mundo? Lo haré desde una perspectiva filosófica que abreva tanto de la psicología cognitiva y social, como de la sociología clásica y, muy en particular, del pensamiento zapatista.

¿Subestimó Marx el carácter fetichista del valor de uso? Sobre valor y poder en general

 
 
Por tanto, las mercancías y las cosas en general solo tienen un valor
en cuanto representaciones del trabajo humano; no en cuanto son
cosas de por sí, sino en cuanto son encarnaciones del trabajo social.
Karl Marx
 
En el comienzo del libro primero de El capital, Marx profundiza en la explicación de un fenómeno cuya denuncia atraviesa toda su obra a partir de los Manuscritos de París, a saber: el hecho de que en la sociedad burguesa el trabajo se encuentre enajenado en el valor de sus productos. A diferencia de la economía clásica, Marx no se contenta con el descubrimiento de que el trabajo es la fuente de eso que aparece como una propiedad objetiva de las cosas; él pretende mostrar por qué los productos del trabajo se presentan como objetos con valor propio, y probar que esto no es algo natural o inevitable. Subraya entonces que el pleno desarrollo del fenómeno del valor solo se da históricamente en un tipo de sociedad cuya producción es predominantemente una producción de mercancías. Una sociedad así supone dos condiciones básicas: 1) que los diversos medios de producción no aparezcan unificados como propiedad del conjunto de la sociedad, sino fragmentados como propiedad privada de productores particulares; 2) que los diferentes productores privados, al no poder elaborar por sí mismos todo lo que requieren para satisfacer sus múltiples necesidades, tengan que llevar al mercado una cantidad del propio producto para intercambiarla por una cantidad equivalente de producto ajeno.

John Holloway y el problema de la revolución

 
El presente artículo se enfoca en la naturaleza de la revolución tal como lo ha planteado John Holloway en su libro Cambiar el mundo sin tomar el poder. Considerando la polémica surgida a raíz de la publicación de éste (publicadas en la Revista Herramienta), así como las reflexiones que el mismo autor continuó en Agrietar el capitalismo y en otros artículos, se intenta poner de relieve un problema implicado en su idea de revolución: se trata del problema de la inocuidad, de la realización de actividades que más se acercan a la indiferencia que a la revolución. De modo que el texto se divide en tres partes: 1) una breve exposición de los argumentos de Holloway, algunos de sus puntos más interesantes y la relación que mantiene con la filosofía, la historia y la teoría política marxista; 2) presentación de la crítica que Hannah Arendt realizó a Marx en La condición humana, que permitirá establecer un criterio para juzgar las actividades propuestas por Holloway respecto de su “revolución”; 3) en base de los argumentos anteriores, se plantea una crítica constructiva con la única intención de profundizar en los intereses que mueven a Holloway, porque son intereses compartidos.

El marxismo del joven Laclau (1960-1973): una antesala del postmarxismo

Autor(es)

 
El postmarxismo del teórico argentino Ernesto Laclau diseñó uno de los intentos más ambiciosos por “superar” al marxismo (esa es la clave de la apuesta postmarxista: que el marxismo es obsoleto). El postmarxismo de Laclau adquirió madurez teórica en el libro escrito junto a Chantal Mouffe, Hegemonía y estrategia socialista (1985). Una peculiaridad del marxismo de Laclau consistió en su revisión de las categorías marxistas. Por eso, su postmarxismo no se comprende cabalmente sin la reconstrucción de cuál fue su noción de marxismo, pues afianzó la clave de lectura de otros marxismos posibles. Este trabajo intenta aportar a una concepción crítica de su idea del marxismo y de la política vinculada a su perspectiva nacional-populista consolidada durante los tempranos años sesenta.

Del concepto de pueblo a la materialidad del líder. Breves notas sobre el populismo de Ernesto Laclau

 
Imágenes de Laclau                   
 
La elaboración político–académica de Ernesto Laclau, en particular con La Razón populista, logró un éxito importante en muchos sectores político–profesionales de América del Sur en la última década. Acompañando los nuevos procesos político–sociales el término populista campeó por ellos como estandarte para unos o como vituperio para otros.
A su muerte Íñigo Errejon, destacado organizador del español Podemos nacido de los indignados, escribió que “ha fallecido cuando más falta hacía, en el filo de un momento de incertidumbre y apertura de grietas para posibilidades inéditas. Para pensar los desafíos de la sedimentación de la irrupción plebeya y constituyente en los estados latinoamericanos y para atreverse en el sur de Europa con los retos de cómo convertir el descontento y sufrimiento de mayorías en nuevas hegemonías populares”.[1]
Una imagen muy fuerte sobre quien en el año 2004 con sus elaboraciones ya consumadas afirmó: “España ha dado un enorme paso adelante en las últimas elecciones con la elección de José Luis Rodríguez Zapatero”.[2]

Benjamin en Gaza: Collages de tesis “Sobre el concepto de historia” y breves notas

 
Este artículo, en forma de ensayo, realiza una relectura de las tesis de Walter Benjamin en “Sobre el concepto de historia” (1940), a partir de partes de siete de ellas; al mismo tiempo se debaten cuestiones neurálgicas de la última ofensiva israelí en Gaza (julio de 2014) –que victimizó cerca de dos mil personas- y se esbozan algunas respuestas, pero, sobre todo, se formulan preguntas y reflexiones sobre una de las mayores tragedias de nuestro tiempo, aterrorizadamente humana, insistentemente presente y posiblemente superable.

El marxismo republicano y El capital de Carlos Marx

 

El orden de El capital, escrito por los filósofos españoles Carlos Fernández Lira (1959) y Luis Alegre Zahonero (1977), logró el Premio Libertador al Pensamiento Crítico del año 2010 otorgado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela. La obra de más de más de 600 páginas es una audaz lectura -y reinterpretación- de El capital de Carlos Marx. El libro fue publicado en el 2010 en España por la editorial Akal y en el 2011 por la editorial venezolana El perro y la rana.

Filosofía de la ciencia y crítica ontológica: verdad y emancipación

Autor(es)

 
Pensé que Argos y yo participábamos de universos distintos; pensé quenuestras percepciones eran iguales, pero que Argos las combinaba de otra manera y construía con ellas otros objetos; pensé que acaso no había objetos para él, sino un vertiginoso y continuo juego de impresiones brevísimas.
J. L. Borges, “El inmortal”
 
Este artículo busca sostener que uno de los aspectos centrales de la falta de salida, de alternativa en las diversas crisis experimentadas en numerosos países en los últimos tiempos es la ausencia de una ontología crítica que permita imaginar otro mundo social, más digno de lo humano y capaz de cautivar a las personas. A fin de sostener el carácter inevitable de la crítica ontológica para la praxis transformadora, el artículo explora, en primer lugar, ensayos de Borges en que el escritor, a su modo, muestra cómo toda actividad humano-social tiene en su base nociones ontológicas y, a diferencia de lo que Foucault parece inferir de sus ensayos, subraya su objetividad, siempre sujeta, es evidente, a la refutación. De la literatura a la filosofía de la ciencia, el artículo argumenta que la ciencia tampoco puede funcionar en un vacío ontológico. El examen sucinto de las concepciones de ciencia y explicación científica del positivismo lógico de Kuhn y Lakatos permite demostrar esa afirmación, a pesar del desprecio e indiferencia de esas teorías hacia las cuestiones ontológicas. Por último, recurre a la Ontología de Lukács para demostrar que la genuina ciencia se orienta por necesidad para el ser de las cosas, o sea, para la verdad.
En el caso de una ciencia social, que, siendo ciencia, no puede operar en un vacío ontológico, orientarse hacia el ser de las cosas significa concebir lo que es la sociedad, fundar y estar fundada, explícita o implícitamente, en una ontología del ser social. Y si la teoría social es parte de la sociedad, si se crea una inteligibilidad sobre cuya base los sujetos actúan preservando o transformando las formas sociales, se puede afirmar que toda disputa entre teorías y las respectivas prácticas que promueven es disputa ontológica; que, por lo tanto, la crítica ontológica es un imperativo de cualquier emancipación respecto de estructuras sociales que oprimen, constriñen y degradan lo humano.

La crítica materialista de Sohn-Rethel o “No lo saben, pero lo hacen”

 
I. Introducción
 
Escribimos este trabajo como una breve presentación de algunos aspectos del pensamiento de Alfred Sohn-Rethel (1899-1990) que, aunque representa una de las apropiaciones más originales de Marx, es escasamente conocido en Latinoamérica. Aunque sus ideas fueron muy cercanas a las de los pensadores teóricos de la llamada Escuela de Frankfurt –en especial, Theodor Adorno y, en menor medida, Walter Benjamin–, nunca se insertó formalmente en el Instituto de Investigación Social. Igualmente, pudo alcanzar, por sus reconocidos aportes, un cargo universitario en Bremen, pero recién en su vejez.
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