Ecología y medio ambiente

El capitalismo y las guerras climáticas

 
El síntoma se llama calentamiento climático,
pero la enfermedad se llama capitalismo.
Jorge Riechmann
 
Este ensayo busca llamar la atención sobre un tema crucial en el mundo contemporáneo, como es el de las guerras climáticas, que sin embargo es poco conocido. Pretendemos aproximarnos al mismo desde una perspectiva que integre la crítica marxista y la ecológica. El ensayo consta de tres secciones: se reflexiona entorno a las guerras climáticas y sus relaciones y diferencias con otros tipos de guerras generadas por el capitalismo; luego se hace un inventario de algunos de los principales efectos que el calentamiento global, producido por el capitalismo, origina sobre la lógica de funcionamiento de este sistema; se cierra el escrito con algunas conclusiones.

El cruce del río de fuego: El ataque liberal sobre Naomi Klein y “Esto cambia todo”

 

La tapa del nuevo libro de Naomi Klein, Esto cambia todo, está diseñada para parecer un cartel de protesta. Consiste en el título con grandes caracteres en mayúscula, donde resalta la palabra cambia [N. del T.: esto sucede en la versión inglesa]. El nombre del autor y el subtítulo están ausentes. Solo cuando vemos el lomo del libro, lo damos vuelta, o abrimos para ver la página del título, es que vemos que está escrito por la intelectual de izquierda y activista climática más importante de Norteamérica, y que el subtítulo es El capitalismo contra el clima.[1] Todo lo cual  significa claramente que se quiere transmitir en términos no ambiguos que el cambio del clima literalmente cambia todo para la sociedad de nuestros días. Amenaza con poner cabeza abajo la mítica conquista humana de la naturaleza, poniendo en peligro a la civilización del presente y arrojando dudas sobre la sobrevivencia a largo plazo del homo sapiens.

Conflictos socioambientales: la contracara del desarrollo en América Latina

1.      Neoextractivismo y conflictos socioambientales

 
El recrudecimiento de los conflictos socioambientales en América Latina en los últimos años, se asocia a la profundización de estilos de desarrollo neoextractivistas que bajo un discurso basado en la prosperidad material, el acceso al empleo y la mejora de la calidad de vida de vastos sectores de la población, promueven el desarrollo de actividades productivas extractivas las cuales no sólo están generando preocupantes impactos ambientales, sanitarios, culturales y económicos en las poblaciones que son objeto de estos emprendimientos, sino que, a su vez, resignifican las lógicas de acumulación, desposesión, exclusión y colonialismo que signaron la historia de la región desde la época colonial.

Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza

 
El redescubrimiento durante la última década y media de la teoría de la fractura metabólica en Marx ha llevado a muchos izquierdistas a pensar que esta teoría brinda una potente crítica de la relación entre la naturaleza y la sociedad capitalista contemporánea. El resultado ha sido el desarrollo de una perspectiva mundial ecológica más unificada, trascendiendo las divisiones entre la ciencia natural y la ciencia social, que nos permite percibir las formas concretas en las que las contradicciones de la acumulación del capital están generando crisis y catástrofes ecológicas.

Progreso, catástrofe y crisis de civilización: resistencia y alternativa ecosocialista en América Latina

 
Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Pero tal vez se trata de algo por completo diferente. Tal vez las revoluciones son el manotazo hacia el freno de emergencia que da el género humano que viaja en ese tren  (Benjamin, 2009: 37).
 
Crisis civilizatoria y alternativa ecosocialista
 

Indignados

 
                              (versión en español)     
 
L’attuale crisi del sistema capitalistico sta aprendo panorami imprevedibili fino a qualche anno fa, perché pare una crisi definitiva del sistema dominante, o quanto meno una crisi che costringerà a una ristrutturazione del sistema stesso. Il movimento globale degli Indignados è nato, imprevedibilmente, in conseguenza di questa crisi e si è sviluppato in situazioni estremamente diverse e in luoghi diversi del globo. Indignados non sono soltanto i giovani spagnoli che hanno occupato le piazze principali delle città spagnole o i giovani israeliani che si sono accampati nel centro di Tel Aviv o il movimento Occupy Wall Street a New York, ma anche i giovani egiziani, tunisini, libici che hanno rovesciato i loro regimi dittatoriali. Potremmo, quindi, considerare Indignados anche i giovani siriani che lottano contro un sistema dittatoriale brutale e sanguinario; o ancora potremmo considerare Indignados i russi che protestano contro un regime, solo apparentemente democratico, in realtà autoritario, che si sta evolvendo verso una vera e propria dittatura; o ancora gli ungheresi democratici che contestano un governo fascista, razzista, nazionalista ed etnocentrico. Essere indignado significa oggi essere contro il capitalismo globalizzato per motivi diversissimi, ma sostanzialmente perché non si può più progettare alcun futuro. Essere indignado significa negoziare i diritti minimi alla vita che sono diventate totalmente incompatibili con la riproduzione del capitale, del sistema dominante politico ed economico. A questo punto della loro lotta politica gli Indignados hanno espresso, allo stesso tempo, un rifiuto completo della società di consumo e una profonda attenzione verso la questione ambientalista; hanno messo in discussione due principi della riproduzione del sistema dominante. Vorrebbero poter essere integrati nel sistema economico dominante, ma essendo nella condizione di esclusi dal sistema, ne mettono in discussione i tratti più essenziali, ma non hanno ancora un progetto economico alternativo a quello del sistema dominante.

Las turbias aguas de la desidia

 
 
 
 
 
 
 
 
Como en Cromagnon y en la estación de Once, las inundaciones del 2 de abril ponen en entredicho la noción de accidente o imponderable acción de la naturaleza. Si bien no es lo mismo una bengala, un freno defectuoso o un torrente de agua incontrolable, en todos los casos aparecen develados vicios estructurales de un sistema donde se asocian desidia, negligencia, corrupción, lucro empresarial, inoperancia, indiferencia, que, combinados, conforman la figura de crimen social, del cual el Estado y quienes gobiernan deberán responder.
A diferencia del incendio o la tragedia ferroviaria, donde el compromiso de lo humano es evidente, en la inundación la excusa utilizada es la inclemencia climática.

Crisis ecológica: Una crisis del capital

Sin lugar a dudas uno de los problemas más serios que enfrenta la humanidad en estos momentos es la crisis ecológica, desatada a su vez por la crisis económica y financiera. Por tanto puede considerarse que la crisis ecológica tiene poca relación con los problemas naturales y que en cambio, depende directamente del capital.
Este artículo presenta un análisis, de forma breve en cuanto a la creación del concepto de Desarrollo Sustentable hasta la forma en que el materialismo histórico lidia con esta propuesta de desarrollo.
Una importante fuerza en el movimiento ambiental y que de hecho es utilizada y promovida como forma válida de desarrollo, definiendo incluso el marco ideológico de muchas de las más grandes y más influyentes organizaciones de movimientos ambientales, es hoy por hoy la tesis del desarrollo sustentable.

La minería y la lógica de producción destructiva en la Amazonía brasileña

“La tercera fase, y potencialmente la más letal,
del imperialismo hegemónico global, que está hoy en pleno
funcionamiento, y corresponde a la profunda crisis estructural
del sistema capitalista, como un todo en el plano político y en
el militar, no nos deja espacio para la tranquilidad o la
certeza. Por eso, el siglo que iniciamos será necesariamente
el de ‘socialismo o barbarie’”.
                        Istvan Mészáros
 
Desde la fase de acumulación primitiva y, principalmente, a partir la revolución industrial, la minería ha constituido un factor esencial en la producción de riqueza capitalista. En este contexto, la primera colonización (portuguesa, española, francesa y holandesa) tuvo la función de abastecer el creciente mercado europeo con los bienes naturales saqueados en la región, entre los cuales los minerales ya figuraban como una prioridad. El desarrollo desigual y combinado del sistema socio-metabólico del capital definía así la condición de subalternidad de los países coloniales, países condenados a suministrar bienes primarios para la industrialización inglesa, principalmente. Durante los siglos XIX y XX, la rapiña se intensificó bajo el control de los países neocolonizadores e imperialistas de Estados Unidos, Europa y Asía.
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