Sociología

Práctica y poder simbólico en Bourdieu: la visión desde Berkeley

 
 
                                                                 
 
En 2014-2015, Aksu Akçaoğlu, profesor visitante en el Departamento de Sociología en la Universidad de California, Berkeley, trabajó con Loïc Wacquant en su investigación sobre el “habitus conservador” en la Turquía contemporánea (con el apoyo del Programa de Ciencia TÜBITAK). En este diálogo, él invita a Wacquant a explicar la filosofía y pedagogía de su célebre seminario de Berkeley sobre Pierre Bourdieu. Esta es una oportunidad para revisitar nodos conceptuales claves en la obra de Bourdieu, para destacar su temperamento anti-teoricista, clarificar las relaciones entre el espacio social, el campo, y el poder simbólico y advertir contra las seducciones del “hablar bourdieunés”
 

Piel negra, máscaras blancas, de Frantz Fanon. Un manifiesto de la esperanza revolucionaria (también) para el siglo XXI

 
Frantz Omar Fanon es uno de los pensadores más originales del siglo XX; a pesar de su corta vida nos dejó una obra ensayística marcada por las luchas políticas, descolonizadoras y antirracistas. Su breve itinerario es el de la segunda generación de intelectuales negros (africanos y caribeños) que se forman en Europa en el período de posguerra y estuvieron muy ligados al proceso de descolonización comenzado en Ghana, en 1956. Nació el 20 de julio de 1925, en la isla de Martinica, colonia francesa, donde tuvo como profesor y mentor al poeta Aime Cesaire, uno de los padres del movimiento de la Negritud. A los 18 años viaja a la isla de Dominica para incorporarse a las Fuerzas de Liberación Francesa, de donde pasa al ejército de ese país metropolitano entonces en guerra contra los nazis, destacándose en la Batalla de Alsacia, por lo cual recibe en 1944 la medalla Croix de Guerre. Luego de la derrota alemana, el Ejército francés en un gesto de arrogancia colonial, decide enviar todos los soldados no blancos de aquel destacado regimiento a Toulon, en Provenza y Fanon regresa a Martinica por una corta y provechosa temporada donde trabajó en la campaña electoral del candidato comunista a las elecciones de la Cuarta República francesa: su antiguo profesor y amigo Aime Cesaire. A mediados de 1946 regresa a Francia a estudiar Medicina en Lyon, hasta graduarse de psiquiatra en 1951.

Poder simbólico y fabricación de grupos: cómo reformula Bourdieu la cuestión de las clases

 
 
La reformulación en Pierre Bourdieu de la cuestión de las clases ejemplifica las características más sobresalientes de su teoría sociológica en conjunto, de manera que una lectura detallada de sus principales escritos sobre el tema es un camino directo para que el lector se adentre en el núcleo de su proyecto científico.[1] Esta reelaboración destaca los desplazamientos conceptuales claves efectuados por el sociólogo francés en un esfuerzo por reformular y resolver una de las cuestiones más desconcertantes de la historia y la teoría social, y al hacerlo, por forjar herramientas para dilucidar las políticas más generales de la creación de grupos: la alquimia sociosimbólica mediante la cual un constructo mental, que existe en abstracto en la mente de personas individuales, se convierte en una realidad social que adquiere veracidad existencial y potencia histórica fuera y más allá de ellas. Aquí destaco seis características interrelacionadas de la reelaboración bourdiana del concepto de clase que amplían, fusionan y corrigen enfoques clásicos para conformar un marco distintivo.

Capital simbólico y clases sociales

 
Introducción
 
En esta breve pero densa pieza, escrita para un número especial del journal L’Arc dedicado al historiador medieval Georges Duby (cuya gigantesca obra Bourdieu admiraba y se basaba por su escrupulosa genealogía de la estructura mental y social de la tríada feudal de caballero, cura y campesino[1]), Bourdieu resume y clarifica la tesis central de La distinción en el momento en que estaba completando su libro. Este artículo es valorable por (1) exponer directamente la concepción de Bourdieu de la “doble objetividad” del mundo social y resaltar la constitución recursiva de estructuras sociales y mentales; (2) acentuar la capacidad performativa de las formas simbólicas y sus múltiples niveles de implicación en luchas sociales sobre y a través de las divisiones sociales; (3) sugerir paralelismos seductores y diferencias obstinadas entre el “estructuralismo genético” de Bourdieu y tanto la visión literaria de Marcel Proust como la microsociología marginalista de Erving Goffman –dos de sus favoritos “pares antagonistas”. En resumen,  este artículo ilumina cómo Bourdieu mezcló el materialismo sensual de Marx, las enseñanzas sobre clasificación de Durkheim (extendidas por Cassirer), y las ideas de Weber sobre jerarquías de honor en un modelo sociológico de clase totalmente propio.
 
Loïc Wacquant
Noviembre de 2012
 
Ser noble es desaprovechar; es una obligación de aparecer; es estar sentenciado, bajo pena de degradación, al lujo y al gasto. Incluso hasta diría que esta tendencia a la prodigalidad se afirmó a sí misma a comienzos del siglo XIII como una reacción al ascenso social de los nuevos ricos. Para distinguirte de los canallas, debes desclasarlos mostrando que eres más generoso que ellos. El testimonio de la literatura es conclusivo en este punto: ¿qué opone al caballero del advenedizo? El último es tacaño, mientras que el primero es noble porque gasta todo lo que tiene, alegremente, y porque se está ahogando en deuda.
Georges Duby, Hommes et structures du Moyen Âge, 1973.
 

La expropiación del tiempo en el capitalismo actual

No les tengas miedo a lo sagrado y a los sentimientos, de los
cuales el laicismo consumista ha privado a los hombres
transformándolos en brutos y estúpidos autómatas adoradores
de fetiches”.
Pasolini, 1997: 24.
 
Caminamos en silencio. En medio de uno de esos silencios
que son la mejor forma de comunicación”.
Sepúlveda, 2010: 90.
 
En este texto se analiza un asunto crucial de la expropiación de los bienes comunes en el mundo de hoy por parte del sistema del capital, pero sobre el cual poco se reflexiona. Nos referimos a la expropiación del tiempo de la mayor parte de los seres humanos. La exposición parte de recordar en forma breve la manera como la expropiación inicial del tiempo, cuando surge el capitalismo industrial, estaba relacionada con la conversión de campesinos y artesanos en obreros asalariados y se limitaba al ámbito fabril. Luego se consideran los rasgos generales de la expropiación del tiempo en nuestra época, recalcando el papel que desempeñan las tecnologías de la información y la comunicación. Por último, a partir de este análisis general se presenta el recuento de algunos aspectos emblemáticos de expropiación del tiempo, tal como los supermercados, la siesta, la noche, la comida rápida y la memoria y la historia.

Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real

               (english version)
 
La antropología del neoliberalismo se ha polarizado entre un modelo económico hegemónico anclado por variantes del dominio del mercado y un enfoque insurgente, alimentado por derivaciones del concepto foucaultiano de gubernamentalidad. Ambas concepciones oscurecen qué es lo “neo” del neoliberalismo: el rediseño y redespliegue del estado como el actor central que impone las leyes y construye las subjetividades, las relaciones sociales, y las representaciones colectivas adecuadas para hacer realidad los mercados. Basado en dos décadas de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y en el tratamiento político de la marginalidad urbana en la sociedad avanzada, propongo una vía media entre estos dos enfoques, que interpreta al neoliberalismo como una articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que emplea al primero para imponer el sello del segundo sobre la tercera. El concepto de campo burocrático de Bourdieu nos ofrece una herramienta poderosa para diseccionar la renovación del estado como un aparato de estratificación y clasificación conduciendo la revolución neoliberal desde arriba y sirve para proponer tres tesis: 1) el neoliberalismo no es un régimen económico sino un proyecto político de creación de un estado que ponga al “workfare” disciplinario, el “prisonfare”[1] neutralizador y la “responsabilidad individual” al servicio de la mercantilización; 2) el neoliberalismo implica una inclinación derechista de las agencias burocráticas que definen y distribuyen los bienes públicos y genera un estado-centauro que practica el liberalismo en la cumbre de la estructura de clases y el paternalismo punitivo en base; 3) el crecimiento y la glorificación del ala penal del estado es un componente integral del Leviatán neoliberal, de modo que en la antropología política del dominio neoliberal se deberá introducir a la policía, los tribunales y las cárceles.

El diseño de la seclusion urbana en el siglo XXI

El diseño de la seclusion urbana en el siglo XXI 
 
Para mí es un honor el hecho de que especialistas en arquitectura me hayan tenido en cuenta y se hayan ocupado de mi obra, y un placer el haber sido invitado a dar esta conferencia 1Es más, es un placer doble pues he crecido en una tradición intelectual europea con un nivel disciplinario muy bajo, de modo que no me considero tanto un sociólogo como un científico social común que resulta estar empleado en un departamento de sociología. Y considero un componente esencial de mi deber en mi ocupación el encarar temas a través de los límites disciplinarios, así como a través de la división entre las ocupaciones profesionales y las académicas. Más aún, el tema de la seclusión urbana se presta muy bien a este tipo de intercambios, de los que pueden beneficiarse los investigadores y los practicantes. 

De la utopía posmoderna a la utopía de la seguridad

Desde la antigüedad, desde su creación misma, la ciudad ha sido receptora de los pensamientos utópicos de la sociedad que la habita. La utopía actual de la seguridad urbana, con la creación de esos barrios cerrados que han ido deformando los suburbios de Buenos Aires y de otras ciudades latinoamericanas, se corresponde con los miedos platónicos del siglo V A.C. relacionados con el despertar de las aspiraciones sociales de los campesinos atenienses, miedos incluso detectables en La República de Platón (ya criticada por sus contemporáneos, que se refieren a su autor como viejo reaccionario). El miedo al cambio, miedo platónico por excelencia, lo llevó a la creación de una ciudad ideal y de una sociedad inmóvil.1

La división social del espacio en las ciudades

1.Introducción
 
La división social del espacio en las ciudades no ha constituido, sino hasta hace muy pocos años, un tema destacado de la investigación urbana en América Latina. Tanto la problemática de las clases sociales y de la estratificación social en los países y en las ciudades, como la referente a la estructura socio-espacial urbana estuvieron presentes en una cantidad no despreciable de estudios en la región, sobre todo en los años sesenta y setenta. Sin embargo, posteriormente esos temas dejaron de formar parte de los intereses de los científicos sociales y urbanólogos, que se orientaron hacia nuevos temas y enfoques. Propiamente dentro de los estudios urbanos el análisis de los actores urbanos y de los movimientos sociales, de los procesos de producción de los elementos constitutivos del marco construido, etcétera, se ubicaron en el centro de las preocupaciones de los investigadores. La citada desaparición también se vinculó, como lo han señalado algunos balances de la investigación urbana en la región (cf. Valladares, Prates, 1995; Schteingart, 1995; Rodríguez, et al., 1995), con un cierto abandono de estudios globales y estructurales por análisis de casos concretos y específicos, que si bien permitieron conocer de manera más profunda algunos procesos sociales urbanos y explicar las causas de ciertos fenómenos, implicaron la pérdida de una visión más global de la urbanización y las ciudades. Sin embargo revisando la literatura referida al tema, nos hemos encontrado con una gran cantidad de estudios de caso sobre la periferia urbana donde habitan los pobres, sobre la llamada ciudad ilegal, y en cambio con pocos análisis sobre barrios de la clase media y alta o incluso sobre los viejos barrios obreros (cf. Bazan, 1991), y en general sobre las áreas más centrales de las ciudades. Afortunadamente este panorama ha comenzado a cambiar en los años recientes.
 
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