Género

Martín Sagrera Capdevila: una historia del olvido

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Hacia los años sesenta, en la Argentina el tamaño de la población se proponía como un factor primordial de la geopolítica que no podía descuidarse: el número decreciente de habitantes, su tasa de envejecimiento junto con las inmensas extensiones despobladas de nuestro territorio. A la vez, se alertaba en torno a la amenaza de la escasez de alimentos e insumos básicos en otras regiones del planeta a diferencia de la superabundancia de nuestros recursos naturales. Este diagnóstico clamaba con premura a impulsar una política nacional de población. Ello permitiría, por un lado, alcanzar un desarrollo económico a la altura de las potencias centrales y, por el otro, resguardarse contra una eventual agresión extranjera. De ahí, que se contaba con diferentes propuestas que se encaminaban desde un fomento de la inmigración, pero, en especial, un aumento de la tasa de natalidad. Por consiguiente, se combatían aquellos discursos centrados en el control demográfico. De esta manera, se advertía con recelo en relación al uso y difusión de los métodos contraconceptivos, concretamente, de la píldora oral. En efecto, se la entendía como una estrategia de dominio imperialista por parte de Estados Unidos sobre los países del Tercer Mundo. La planificación familiar, que implicaba el empleo intencional de nuevas tecnologías anticonceptivas, comenzó a pensarse en el Norte como la alternativa más rápida y efectiva para un esperable impacto sobre el descenso de la fecundidad en el Sur. Así, las mujeres emprendieron el empleo de la anticoncepción oral, la colocación de dispositivos intrauterinos pero además fueron sometidas a las esterilizaciones quirúrgicas masivas de manera involuntaria.

Apuntes para un anticapitalismo feminista y disidente

 
Querría comenzar por clarificar qué es lo que no pretende ser este texto: no es un intento de repasar de manera exhaustiva las diferentes olas del feminismo, ni tampoco es un análisis profundo del marxismo feminista o un abordaje que revisa lo último en materia de teoría queer.
La intención, más modesta, es tratar de recorrer distintos nudos problemáticos, cruces potentes e interpelaciones mutuas que existieron entre feminismos e izquierdas en términos teórico-políticos. Es una reflexión crítica sobre aquellas cuestiones sobre las cuales el feminismo puso la lupa y que hoy nos resultan –o deberían resultarnos– ineludibles cuando pensamos en las luchas a darnos. Y sobre qué herramientas nos brinda un posicionamiento anticapitalista para complejizar nuestra agenda de demandas feministas y lgtb. Es un recorrido posible, sesgado, que elige centrarse en la producción teórica de ciertas feministas y activistas gay y lesbianas, para recuperar herramientas políticas que nos permitan discutir por qué nos parece necesario entender al cisheteropatriarcado y al capitalismo como sistemas de retroalimentación mutua, contra los cuales desplegar estrategias articuladas de resistencia y organización.

La mitad invisible de la Historia

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Ciertamente, la labor profesional de Luis Vitale (1927-2010) se definió por su actividad como investigador, escritor y docente. A este historiador argentino- chileno cabe presentarlo, si bien su producción ensayística como su compromiso militante e intelectual con el trotskismo y el feminismo dan créditos de su frondosa trayectoria. Como era su costumbre participó con intensidad en diversos frentes obreros de la región sur. Además, fue autor de innumerables investigaciones en torno a los movimientos obreros, campesinos, estudiantiles, de las mujeres, al marxismo crítico en América Latina y el Caribe. También, se dedicó a la docencia universitaria en Chile, Venezuela, Alemania y Argentina. Tras la horrenda dictadura militar de Augusto Pinochet, en 1973, fue detenido y torturado en campos de concentración. Un año más tarde, se asiló en Hamburgo y tiempo después en Caracas.
Hacia 1986 se instaló, de manera provisoria, en la ciudad de Buenos Aires. Durante los febriles ochentas, Vitale se abocó de lleno a investigar y a escribir sobre el feminismo pero también a activar junto con figuras del movimiento: Mirta Henault, Isabel Larguía y Dora Coledesky. Los primeros grupos y espacios feministas se estaban multiplicando en esas avenidas porteñasque se abrían con la transición democrática y con el clima de las urgencias para reencauzar las instituciones y, a la vez, las demandas de un nuevo compromiso social. Aún, a las feministas les resultaba extraño el interés por parte de un varón a la causa. El expreso deseo de este historiador de abogar por las reivindicaciones de las mujeres estuvo motivado por la estrecha afinidad que mantuvo con las chilenas, argentinas, uruguayas y brasileñas en su prolongado y forzado exilio. Este fue un destino compartido por toda una generación del continente comprometida con los procesos revolucionarios del cono sur. Por cierto, su condición de refugiado provocó fisuras importantes en su concepción del mundo y de la política, como a tantísimos militantes de diferentes estirpes. De esta manera, se familiarizó con las lecturas feministas en países del Norte donde los movimientos disponían de una reputación ascendente. Además esas experiencias lo habilitaron para reflexionar y evaluar sobre sus prácticas políticas anteriores como para dialogar con agrupaciones afines y con otros movimientos.

Lo queer como estrategia de lucha abortista (Buenos Aires: 1993-2003)

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Contra el viejo dictamen de “la biología no es destino”, de propio cuño feminista, se consolidó durante los años noventa, en Buenos Aires: el armado de coaliciones con experiencias tan disímiles como tradiciones e historias diferentes en torno a una demanda justa por su carácter ilegal y clandestino: el aborto voluntario.
Bajo la idée maîtresse del filósofo Georges Sorel “explotados hay en una sola clase y oprimidos hay en todas”, se accionó en consecuencia. No cabía duda que los grupos de las minorías sexuales encarnaban otras formas de politizar sus especificidades, pero de todos modos fueron confluyendo. Desde ya, significó un aprendizaje más que interesante, donde convergieron territorios heterogéneos que con anterioridad habían discutido hacia el interior de sus asociaciones el régimen heterocapitalista, la maternidad compulsiva para luego apuntar a iniciativas micropolíticas. Por un lado, la comunidad Lésbica, Gay, Travesti, Transexual, bisexual, conocida como LGTTB, comenzó a acompañar al activismo feminista en intervenciones callejeras, tanto para el 8 de marzo como para el reclamo por la despenalización del aborto. Todo ello otorgó a ambas corrientes una práctica de convivencia política, sin un anclaje ideológico de fondo, lo que permitía preservar la independencia necesaria de cada una de las partes. Las lecturas de textos de teóricas feministas claves facilitados por muchas de las agrupaciones, hicieron lo suyo. El feminismo simbolizaba el territorio de contención por excelencia acerca de su impulso de dar batalla en cuanto a la liberación sexual, no solo en la teoría sino también en la acción. También, al grueso del movimiento abortero le interesaba la apuesta desafiante de algunas colectivas de la comunidad LGTTB por su lucha decidida contra la discriminación y el machismo dominante.
Así, el activismo queer hizo una de sus primeras apariciones con el Colectivo Universitario Eros (CUE) de lesbianas y gays que se mantuvo desde 1993 hasta 1996. Fue un espacio de producción teórica y política en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y homónimo del grupo liderado por el poeta y activista homosexual Néstor Perlongher en la década de los setenta. Produjo una serie de intervenciones político-culturales con otros colectivos “contra toda forma de discriminación”, entre ellas, la ilegalidad del aborto (Rapisardi, 2008).[1]

Expropiando las máquinas de la feminidad: Prácticas poético políticas en la resistencia de las obreras de Brukman

 

Confeccionando resistencias
 
La profundización de la crisis neoliberal se tradujo en la realidad de Argentina, a finales de la década de los ’90, en una crisis laboral de extrema agudeza, inducida por el desempleo, consecuencia del vaciamiento industrial producto de las políticas económicas sostenidas por las importaciones masivas y la privatización de las empresas nacionales como efectos colaterales de la Ley de Convertibilidad impuesta en el país desde 1991. La crisis financiera y el colapso bancario que provocó la implementación de esta y otras leyes, profundizó el endeudamiento exterior, llegando a un punto insostenible hacia finales del 2001, cuando los bancos sufrieron una corrida masiva de capitales producto de la desconfianza de grandes inversores económicos y ahorristas. Esta fuga de capitales y especulación económica que pagó el conjunto de la sociedad que se vio inmovilizada económicamente, fue lo que conocimos como Corralito.

Acerca del libro La historia de Jane. El legendario servicio feminista de aborto clandestino, de Laura Kaplan

 
Traducción de Gabriela Mitidieri
 
En los 4 años previos a la decisión de la Suprema Corte en 1973 con el caso Roe vs. Wade[1], a partir de la cual se legalizó el aborto, miles de mujeres llamaron a Jane. Jane era el nombre de contacto de un grupo en Chicago oficialmente conocido como el Servicio de asesoría en Aborto para la Liberación de las Mujeres. Cada semana mujeres desesperadas de todas las clases, razas y etnias telefoneaban a Jane. Eran mujeres cuyos maridos o novios les habían prohibido utilizar métodos anticonceptivos; mujeres que habían concebido aún utilizándolos; mujeres que no habían usado métodos anticonceptivos. Eran mujeres viejas que pensaban que ya no eran fértiles; chicas jóvenes que no entendían su fisiología reproductiva. Eran mujeres que no podían cuidar de un niño y mujeres que no querían un niño. Algunas mujeres agonizaban en esa decisión, mientras que otras no tenían dudas. Cada una de ellas estaba tomando la mejor decisión acerca de la maternidad que podía en ese momento.

Una aproximación a “Nuestro feminismo"

El presente trabajo forma parte del libro Apuntes sobre feminismo y construcción de poder popular. Si bien la totalidad del libro recorre cuestiones que actualizan la agenda política -y la feminista en particular- la selección de este capítulo no es arbitraria. En él se plantea un análisis del recorrido de las luchas y los movimientos de mujeres que han aportado a la configuración de un emergente y característico “Feminismo Nuestroamaericano”. 
En ese sentido, la propuesta del autor se plantea como un intento por profundizar y sistematizar teóricamente lo hecho, recogiendo las experiencias de los movimientos sociales y populares en el contexto actual, que tienen como horizonte el desafío de la transformación social y la construcción de poder popular como alternativa de cambio.
 
El feminismo es una ideología denostada sin ser leída, por puro prejuicio, incluso en la izquierda. Y con esto se pierden importantes posibilidades teóricas y prácticas de ganar radicalidad en la crítica al sistema capitalista y patriarcal y en su transformación.
Liliana Daunes, Hacia una pedagogía feminista. Géneros y Educación Popular
 
Creo que el feminismo es una posición política e ideológica, por lo tanto ni la portamos hormonalmente las mujeres, ni están los varones imposibilitados de portarla [...].
Es una convicción de tipo político que tiene que ver con las relaciones de poder.
Diana Maffia,Hacia una pedagogía feminista. Géneros y Educación Popular

Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito

 
A propósito del libro El aborto como derecho de las mujeres
Otra historia es posible*
 
El recorrido de lucha por el derecho al aborto tiene numerosas batallas libradas en los más diversos ámbitos y escenarios. El libro que reseñamos en estas líneas es resultado de las ponencias presentadas para las XI Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres y el VI Congreso Iberoamericano de Estudios de Género del año 2012; busca dar la disputa en el campo del “saber” incorporando a los discursos existentes la perspectiva de los movimientos políticos y las experiencias de las mujeres en relación al aborto.  

Los Feminismos Latinoamericanos

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De una u otra manera, las referentes de los feminismos históricos de la región llegaron a conclusiones convergentes: la coyuntura de los años ochenta les planteaba a las mujeres una necesidad de responder a los nuevos desafíos a lo largo de un período lleno de vicisitudes. Por caso, la paz en Centroamérica, el impacto de las políticas de ajuste del Fondo Monetario Internacional sobre la vida cotidiana y las necesidades básicas, el desarrollo de estrategias de sobrevivencia, las secuelas de las dictaduras militares, las democracias emergentes y el afianzamiento en los órdenes institucionales, entre otras variedades temáticas. En cuanto a la agudización de la crisis económica del continente, las impulsó a la incorporación masiva del mercado trabajo tanto formal como informal. En cambio, las más pobres tomaron bríos para constituir estrategias colectivas en términos de producción, consumo de bienes y servicios. Frente a estas circunstancias económicas de corte neoliberal, otros acontecimientos históricos se abrirían al calor de esta coyuntura: la Revolución Nicaragüense, en 1979, protagonizada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) generalizó la situación revolucionaria en el resto de Centroamérica, especialmente, en El Salvador.  Un año después, se constituyó la Coordinadora Político Militar, integrada por las Fuerzas Populares de Liberación “Farabundo Martí” (FPL), inspirándose en el sandinismo para obtener la victoria militar.

El aborto como derecho de las mujeres. Otra historia es posible

 
En 2011, la editorial Herramienta publicó Colectiva Feminista La Revuelta. Una bio-genealogía, escrito por Mónica Reynoso en colaboración con Ruth Zurbriggen. Al mismo tiempo, como parte del compromiso adquirido con las vibrantes batallas políticas y culturales del movimiento feminista en la Argentina, la revista Herramienta estrenó una sección permanente para que las mujeres y el activismo relaten sus propias experiencias. Su objetivo: generar un espacio para el intercambio de ideas, abierto a la reflexión y además a la polémica; algo que, a decir verdad, las izquierdas se deben a la hora de pensar con otras herramientas la encrucijada y sus derivaciones del régimen heterocapitalista. Y como no hay dos sin tres, también en la página web de la revista se constituyó el Foro Géneros y Sexualidades. Tu cuerpo es un campo de batalla, una esfera motriz esfera motriz para el combate teórico y la acción contra la hegemonía heterosexual que ha reposado históricamente sobre el derecho de oprimir a las minorías sexuales y de género.[1]
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