Cuba

El programa de Raúl Castro y sus contradicciones

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I. Introducción
 
Raúl Castro ha implementado un gran número de cambios que han abarcado muchas facetas de la sociedad cubana. En el ámbito político, dichos cambios comparten ciertas características: una liberalización política (y cultural) significativa y muy bienvenida, pero sin democratización alguna; y la flexibilización de reglas administrativas y concesiones a las demandas populares, pero sin el reconocimiento de derechos ciudadanos independientes de la discreción del gobierno.

Cuba. Corrupción + corrosión = contrarrevolución

Según el Diccionario Enciclopédico Pequeño Larousse, corrupción es la acción y efecto de corromper. Y el verbo corromper se define como echar a perder, pudrir, viciar, pervertir, sobornar, cohechar. Si en lo social dicha combinación pudiera expresarse en los términos de una ecuación algebraica, podríamos decir que C+C’=C/R.

La revolución cubana en una encrucijada

Para el gobierno cubano y –los partidarios del llamado socialismo real, o sea, del sistema económico, político y social imperante en la ex Unión Soviética y en los países de Europa oriental o en China y Viet Nam– Cuba es socialista desde los años 60, cuando así la declaró por radio Fidel Castro. Para los enemigos de Cuba y del socialismo, en los gobiernos y en el sistema capitalista mundial, también lo es (como lo era la Unión Soviética) pero por obvias razones de propaganda antisocialista, o sea, para identificar el socialismo –que según Marx sería el reino de la democracia y la abundancia y de la agonía del Estado como poder por sobre los ciudadanos– con la escasez, el partido único, la fusión de éste con el aparato estatal, el decisionismo vertical desde el vértice de la burocracia estatal-partidaria. En cambio, para la ultraizquierda, que sólo conoce el blanco y el negro y se guía por el todo o nada, el carácter de clase del régimen existente en Cuba es igualmente claro: Cuba no sólo sería capitalista sino que también imperaría en ella “la dictadura de los hermanos Castro”, apoyada en una burocracia totalitaria.[i] 

Cuba: La reestructuración económica y el Congreso del Partido Comunista

El Partido Comunista Cubano prepara su VI Congreso para abril próximo y para ello emitió un documento económico-social que, en los amigos de la revolución cubana despierta grandes preocupaciones y, para la población de la isla, es un golpe brutal, desmoralizador. Desgraciadamente, salvo los enemigos del proceso revolucionario, que se regocijan con las dificultades por las que éste atraviesa, no se leen análisis ni se escuchan opiniones sobre el curso que está siguiendo la revolución cubana, que sin embargo es tan decisiva para el proceso de liberación de toda América Latina. Por eso, considero una obligación referirme a este tema.Haré inicialmente algunas consideraciones generales, dejando para mas adelante el estudio de los puntos o artículos más peligrosos del documento del PCC y, naturalmente, lo que podría ser una alternativa.En primer lugar, considero que seguir con detenimiento y pasión lo que sucede y podría suceder en Cuba es un derecho y un deber, no sólo de todo socialista, sino también de todo latinoamericano que lucha por la independencia de nuestros países y por la liberación nacional y social del continente. En efecto, lo de Cuba es demasiado importante y demasiado grave para que sea sólo tema de discusión de los cubanos.

Intelectuales públicos y política en Cuba: continuidades y emergencias

La intelectualidad ha sido objeto de estudio permanente en nuestro continente, identificándosele con el segmento profesional que engloba aquellos creadores de sentidos, capaces de reformular y difundir los conocimientos más avanzados del arte y las ciencias sociales. Dentro del gremio, la rama de los llamados “intelectuales públicos” ha sido reconocida por su tendencia a desplegar la crítica social y asumir roles de representación de intereses o identidades colectivos, preservación de la memoria y ejercicio e invocación de la responsabilidad cívica. Vocación que desencadena en sus miembros una pasión vital por las grandes ideas, valores, temas, encarnados en verdadera constelación de símbolos y alegorías que (re)crean y evalúan de forma regular y sistemática ante auditorios más o menos amplios.

Lo que define a los intelectuales públicos es la perenne preocupación por la articulación y circulación de ideas, la vocación para intervenir en la esfera pública acerca de temas considerados relevantes (aunque ellos rebasan, en ocasiones, el área de especialización) y la pretensión de ejercer alguna influencia en ciertos segmentos de las élites y los públicos, en soporte u oposición de agendas políticas o fenómenos sociales específicos. De ahí que la amenaza de convertirse en todólogos esté siempre latente. Por lo cual, la autoridad del intelectual público se sustentará en una mixtura – no siempre proporcional– entre competencia académica, coherencia ética y sensibilidad social, expresada en capacidad de comunicación e incidencia públicas. 

Raúl Castro en una hora de opciones.

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Singular historia la cubana. Luego de cuatro siglos de dominación colonial española, más de cincuenta años de República marcados por dos dictaduras, y medio siglo de Revolución, la isla está de nuevo ante un viraje de su historia. Redefinir un proyecto de desarrollo viable en condiciones históricas y geopolíticas nuevas, garantizar la estabilidad del país, organizar el traspaso del timón de los viejos cuadros históricos a las nuevas generaciones, entablar negociaciones con la administración de Obama: esta es la misión de Raul Castro. “Todo es negociable, salvo la soberanía”, ha declarado el nuevo presidente cubano.  

Cuba. La lucha continúa

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Desde la caída de la Unión Soviética en 1991, los cubanos han vivido un "periodo especial". Este eufemismo significó no sólo la drástica caída del nivel de vida, sino también una violenta alteración de los valores sociales. Desapareció la ayuda soviética, así como el comercio ventajoso con el bloque soviético. A medida que declinaba la economía cubana, el estado rompió su parte en el contrato social: dejó de cubrir las necesidades materiales básicas de los cubanos, en alimentos y ropas. La salud y la educación públicas básicas se mantuvieron, aunque sufrieron recortes. El gobierno recortó más de la mitad de las raciones alimenticias que existían, y desapareció la comida barata. Para sobrevivir, cada cubano tuvo que mutar de los valores del comunismo (el compartir) a los valores del individualismo (el sálvese quien pueda).

Cuba, después de Fidel

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La renuncia oficial de Fidel Castro al puesto de jefe del Estado cubano, aunque esperada, ha sido un momento crucial que ha planteado grandes interrogantes sobre el futuro de Cuba. Su hermano menor Raúl, que ahora oficialmente asumió el mayor puesto oficial del país, ya había sustituido "temporalmente" al comandante en jefe el 31 de julio de 2006, después de que Fidel Castro se retirara debido a una grave enfermedad, cuya naturaleza ha sido declarada secreto de Estado.

Debate: Presente y futuro de Cuba

Saul Landau:

Estoy de acuerdo con Farber en que la izquierda debería dejar de engañarse y hacerse ilusiones sobre la naturaleza del régimen cubano. Cuba no sirve como modelo para otros países del Tercer Mundo. Pero tampoco lo son China ni Vietnam, a menos que el capitalismo salvaje aplicado por partidos comunistas sea de alguna manera preferible al sistema de socialismo de Estado existente en Cuba. Farber no ofrece otros modelos como alternativa, porque éstos no existen.

Cuba: ¿transición o continuidad?

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Al comenzar el año 2007, el sistema político cubano ofrece la confusa imagen de un orden que al mismo tiempo que se recompone, niega fervorosamente que lo esté haciendo. Pero también, paradójicamente, hace lo opuesto, es decir, afirma que avanza justamente donde más patente es su inmovilismo. Una situación que Gramsci hubiera denominado, con sobradas razones, como morbosa.

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