Almeyra, Guillermo

Marxista argentino que vivió durante muchos años en México. Doctor en Ciencias Políticas y Master en Historia, recibido en la Universidad de París VIII, enseñó Política Contemporánea en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Posgrado Integrado en Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, donde se especializó en movimientos sociales y en las consecuencias de la mundialización. Es editorialista y comentarista internacional del diario La Jornada.

Elecciones en México 2015. La evolución dictatorial del semi Estado mexicano

 

Según cifras del censo de 2013, la población de México llegaba a 122.300.000 habitantes, con un crecimiento demográfico del 1,2%, lo cual daría para el 2015 una población superior a 125 millones de habitantes. De éstos, casi tres millones están desocupados (hay que advertir que las estadísticas no registran como desocupados a quienes trabajan en régimen salarial más de dos horas por semana) y más de 30 millones de mexicanos, contando a sus familias, residen y trabajan en Estados Unidos, donde aportan anualmente 500 mil millones de dólares y desde donde envían 27 mil millones de dólares a sus familias residentes en el territorio nacional.

El liderazgo irrepetible de Hugo Chavez

Hugo Chávez ha luchado tenazmente por su vida. Tras el el desenlace fatal, se abre el postchavismo en Venezuela y en toda América Latina. 

El vacío político existente desde el Caracazo y el consiguiente desenmascaramiento de los viejos partidos (Acción Democrática y Copei) como instrumentos de la oligarquía y del capital financiero internacional y el fracaso del efímero auge de Causa Radical fue llenado por el golpe fallido que convirtió en héroe popular a un joven militar nacionalista que hasta entonces contaba sólo con el apoyo de un grupo de seguidores en las Fuerzas Armadas. 

Grietas y Revoluciones. Observaciones a Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo, de John Holloway

Conozco personalmente a John Holloway desde hace 33 años, hemos colaborado en muchas cosas, he difundido sus trabajos en varias ocasiones y publicaciones, lo estimo, aprecio y además respeto mucho sus aportes teóricos y sus investigaciones del pasado. Por eso, cuando me escribió que me mandaría este libro sabiendo que no estaría de acuerdo pero pidiéndome que lo criticara, tanto su apertura de espíritu como su honestidad y su coraje intelectual me obligaron a acceder, a pesar de que estaba peleando con otros trabajos. Noblesse oblige, máxime cuando la obra de John ha sido editada por los compañeros de Herramienta -como Francisco Sobrino, Néstor López y Aldo Casas-, con muchas de cuyas opiniones no coincido aunque sí compartamos otras importantes y a los cuales respeto por sus permanentes esfuerzos militantes anticapitalistas.

Sin embargo, esta no será una verdadera reseña, ya que hay en el libro muchas cosas importantes que merecen ser comentadas y otras que dan lugar a largas refutaciones, pero no cuento con el tiempo necesario para hacer ambas cosas. Por eso aquí me limitaré a lo que creo es fundamental y, más que el bisturí de la crítica, utilizaré el hacha de mano del carpintero, sin que en esta actitud haya ni sombra de subestimación de John, como pensador anticapitalista. 

La revolución cubana en una encrucijada

Para el gobierno cubano y –los partidarios del llamado socialismo real, o sea, del sistema económico, político y social imperante en la ex Unión Soviética y en los países de Europa oriental o en China y Viet Nam– Cuba es socialista desde los años 60, cuando así la declaró por radio Fidel Castro. Para los enemigos de Cuba y del socialismo, en los gobiernos y en el sistema capitalista mundial, también lo es (como lo era la Unión Soviética) pero por obvias razones de propaganda antisocialista, o sea, para identificar el socialismo –que según Marx sería el reino de la democracia y la abundancia y de la agonía del Estado como poder por sobre los ciudadanos– con la escasez, el partido único, la fusión de éste con el aparato estatal, el decisionismo vertical desde el vértice de la burocracia estatal-partidaria. En cambio, para la ultraizquierda, que sólo conoce el blanco y el negro y se guía por el todo o nada, el carácter de clase del régimen existente en Cuba es igualmente claro: Cuba no sólo sería capitalista sino que también imperaría en ella “la dictadura de los hermanos Castro”, apoyada en una burocracia totalitaria.[i] 

Cuba: La reestructuración económica y el Congreso del Partido Comunista

El Partido Comunista Cubano prepara su VI Congreso para abril próximo y para ello emitió un documento económico-social que, en los amigos de la revolución cubana despierta grandes preocupaciones y, para la población de la isla, es un golpe brutal, desmoralizador. Desgraciadamente, salvo los enemigos del proceso revolucionario, que se regocijan con las dificultades por las que éste atraviesa, no se leen análisis ni se escuchan opiniones sobre el curso que está siguiendo la revolución cubana, que sin embargo es tan decisiva para el proceso de liberación de toda América Latina. Por eso, considero una obligación referirme a este tema.Haré inicialmente algunas consideraciones generales, dejando para mas adelante el estudio de los puntos o artículos más peligrosos del documento del PCC y, naturalmente, lo que podría ser una alternativa.En primer lugar, considero que seguir con detenimiento y pasión lo que sucede y podría suceder en Cuba es un derecho y un deber, no sólo de todo socialista, sino también de todo latinoamericano que lucha por la independencia de nuestros países y por la liberación nacional y social del continente. En efecto, lo de Cuba es demasiado importante y demasiado grave para que sea sólo tema de discusión de los cubanos.

Cuba: La reestructuración económica y el Congreso del Partido Comunista

El Partido Comunista Cubano prepara su VI Congreso para abril próximo y para ello emitió un documento económico-social que, en los amigos de la revolución cubana despierta grandes preocupaciones y, para la población de la isla, es un golpe brutal, desmoralizador. Desgraciadamente, salvo los enemigos del proceso revolucionario, que se regocijan con las dificultades por las que éste atraviesa, no se leen análisis ni se escuchan opiniones sobre el curso que está siguiendo la revolución cubana, que sin embargo es tan decisiva para el proceso de liberación de toda América Latina. Por eso, considero una obligación referirme a este tema.Haré inicialmente algunas consideraciones generales, dejando para mas adelante el estudio de los puntos o artículos más peligrosos del documento del PCC y, naturalmente, lo que podría ser una alternativa.En primer lugar, considero que seguir con detenimiento y pasión lo que sucede y podría suceder en Cuba es un derecho y un deber, no sólo de todo socialista, sino también de todo latinoamericano que lucha por la independencia de nuestros países y por la liberación nacional y social del continente. En efecto, lo de Cuba es demasiado importante y demasiado grave para que sea sólo tema de discusión de los cubanos.
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