Aczel, Ilona C.

Universidad de Bs. As

Crítica del conocimiento es crítica de la sociedad

La fuerza y complejidad con la que el pensamiento adorniano se nos presenta, resultándonos incluso, y sobre todo hoy, imprescindible para el análisis y la crítica de la sociedad, puede desplegarse y seguirse a partir del replanteo que hace sobre el tradicional problema de la relación sujeto–objeto. A partir de esta crítica consigue una posición de privilegio que le permite mostrar un complejo funcionamiento de la realidad que aúna y diferencia lo natural y lo social en tanto construcciones culturales y devenidas que a la vez suponen operaciones efectivas de dominación sobre los objetos y los sujetos, con lo que a su vez consigue denunciarla en su afirmación de necesariedad. La idea de necesidad que subyace en la de progreso –desmentido desde hace mucho tiempo como tendiente a la felicidad de sujeto como individual– ha sometido a los hombres a un nuevo estadio de barbarie diferente pero tan irrevocable como el destino natural. Si los hombres han producido la cultura entera para escapar de la naturaleza, del estado de pura autoconservación, produciéndose incluso a sí mismos como hombres y elaborando el concepto de humanidad, entendida no sólo como supervivencia sino como la felicidad de todos, han vuelto a caer en el hechizo y en el mito, en una segunda naturaleza, al abandonar, por el miedo que produce la idea de la recaída en el estadio de indiferenciación natural, la posibilidad de “pensar el pensamiento”. Así la humanidad se condena a la ceguera de la pura acción, de la pura supervivencia, en la medida en la que se vulnera aquel medio que le había permitido al hombre apartarse de la inmediatez y así transformar y actuar sobre lo dado.

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