Red Puna: "Juntos tenemos más fuerza"

Borgogno, Carina Ogando, Ariel

En los países latinoamericanos, la hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidaridad y haciendo trizas el tejido social comunitario. ¿Qué destino tienen los nadies, los dueños de nada, en países donde el derecho a la propiedad se está convirtiendo en el único derecho? ¿Y los hijos de los nadies? A muchos, que son cada vez más muchos, el hambre los empuja al robo, a la mendicidad y a la prostitución; y la sociedad de consumo los insulta ofreciendo lo que niega...

Eduardo Galeano, Patas arriba

Presentación

A lo largo de más de cinco años, desde 1997 hasta principios de 2002, participamos de diversas instancias de organización y capacitación de distintas instituciones, las que luego se llamarían Red Puna.

Del registro de estos encuentros, asambleas, reuniones, jornadas de capacitación surge este trabajo. Para el mismo se realizaron aproximadamente doce entrevistas a técnicos e integrantes de la red, que quedaron registradas de diez horas de filmación, plasmados en el vídeo Red Puna: un proyecto de todos, presentado en la Argentina, México y España.

Este trabajo intenta contar qué es la Red Puna, cuáles son sus líneas de acción, cómo se organizan, cuáles son los problemas que surgen cuando un grupo de organizaciones, como en este caso, se juntan para tratar de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la puna.

Nos interesa, también, analizar cómo la Red Puna está intentando articular distintas organizaciones de diverso tipo, buscando romper la atomización y el aislamiento en los que trabajaron hasta hace muy poco.

Caracterización de los habitantes de la Quebrada y la Puna

Gran parte de los habitantes de la puna y la quebrada de Humahuaca, zona donde se desarrolla y tiene su base territorial la Red Puna, pueden caracterizarse como pequeños productores campesinos semiproletarios de tradición indígena.[1] En la provincia de Jujuy, primero se visualiza que éstos no responden al campesinado tradicional de autosubsistencia, que vive de lo que produce en su parcela intercambiando algún excedente de su producción en mercados locales, sino que estos pequeños pastores y agricultores se vincularon de manera subordinada a lo largo de más de 70 años (básicamente como proveedores de fuerza de trabajo estacional) a los sectores más dinámicos del capitalismo regional, ubicados en las tierras bajas, lugar donde se asentó la industria azucarera (más tardíamente, en una segunda etapa, la producción tabacalera que, como parte del mismo proceso, es una gran consumidora de trabajo estacional).

Fueron variadas las formas de coacción extraeconómica que sufrieron estos pequeños productores del noroeste argentino, desde las primeras décadas del siglo. Éstas iban desde el pago del arriendo en trabajo hasta el endeudamiento en los almacenes de la zona y el posterior cobro de estas deudas en trabajo en las zafras del ingenio Ledesma, o San Martín del Tabacal (Rutledge, 1989).

Algunos autores calculan hacia 1915 (Abduca, 1992) la fecha en que comienza a producirse este "asalariamiento" de parte de los miembros de la unidad doméstica campesina jujeña, aunque parecería ser que fue la inauguración del ingenio San Martín del Tabacal, hacia 1919, el que inicia el proceso de coacción directa sobre los productores indígenas de las tierras altas.[2]

El hogar campesino comenzó a generar una dependencia cada vez mayor de los aportes monetarios allí obtenidos, siendo en muchos casos el sostén de la economía familiar, complementado con lo producido en la parcela.

El ingreso salarial proveniente del pago por tareas estacionales realizadas, principalmente, en las cosechas de caña de azúcar y tabaco, aunque también en la vid, la manzana, la papa, en el sur de nuestro país, terminó siendo tan importante para la subsistencia de estos campesinos, que los cambios tecnológicos, productivos y económicos producidos en los últimos años en dichas actividades han impactado de tal manera que ha condicionado la existencia de los hogares[3]. Tengamos en cuenta que de los ingresos totales (mensurables en dinero y bienes de consumo), el peso del salario con relación a la totalidad de lo producido por el hogar campesino, hacia principios de los años noventa, representaba para la localidad de Yavi, por ejemplo, más del 50 por ciento del total (llegando a más del 75 por ciento en algunos casos): "solo de febrero a marzo se vive del rastrojo, porque hay de todo" (Abduca, 1992).

La retracción de la demanda de fuerza de trabajo tanto en la zafra azucarera (principalmente a causa de su mecanización), como en la cosecha del tabaco o en la minería, vienen impactando duramente en las economías campesinas al "cerrar la puerta" al ingreso monetario extrapredial, necesario para la reproducción.

Hacia 1970, el ingenio empleaba a más de 10.000 trabajadores estacionales para la zafra solamente en el Ingenio Ledesma (15.000 según datos extraoficiales), provenientes en su mayoría de la quebrada y la puna jujeña, como también de la vecina república de Bolivia; a principios de los años noventa, esa cifra había descendido a menos de un tercio (2.700 trabajadores aproximadamente).

Esta falta de trabajo y de ingresos se hizo sentir con crudeza en los hogares campesinos y se manifiestan en índices sociales alarmantes; por ejemplo, en la puna jujeña la desocupación supera el 50 por ciento, y la tendencia es que siga aumentando; la mortalidad infantil alcanza límites irracionales: alrededor de un 33 por ciento de las familias tiene entre uno y tres hijos muertos[4]. La pobreza rural para el noroeste argentino alcanza un 70 por ciento, mientras que más de un 36 por ciento se encuentra en la indigencia[5].

En 1997 se dieron importantes luchas expresadas en movilizaciones y cortes de ruta, motorizados principalmente por trabajadores desocupados de las distintas actividades productivas, exigiendo por trabajo, alimento y atención sanitaria entre otros reclamos. El Estado tuvo que atender los reclamos de los trabajadores desocupados auxiliando a los mismos por medio de planes sociales alimentarios, sanitarios, y planes transitorios de empleo provenientes del Estado nacional. Estos planes vienen a suplir de manera irregular los ingresos campesinos de la puna y la quebrada de Humahuaca en la provincia de Jujuy, que anteriormente eran obtenidos en las zafras o las cosechas estacionales de los valles.

Consideramos que al ser tan importante el ingreso monetario extrapredial para la supervivencia de las unidades domésticas de estos pequeños productores, todo intento de políticas focalizadas para su desarrollo tendientes a mejorar sus condiciones materiales de existencia provenientes tanto del gobierno nacional, del provincial como de las distintos agentes de cambio e instituciones de la sociedad civil deben tener en cuenta esta doble situación de campesino y trabajador.

Un documento de la Red Puna[6] expresa claramente esta situación al plantear que las políticas implementadas desde principios de los noventa generaron una grave crisis en distintas empresas (mineras y agroindustriales), lo que agravó la situación de los habitantes de la puna, al aumentar la desocupación.

Coincidimos con Mabel Manzanal respecto de ciertas políticas de desarrollo que se apoyan en un solo vértice del problema (la comercialización) de los campesinos del noroeste argentino (NOA). Como planteaba el representante de la comunidad de El Moreno (departamento de Tumbaya) respecto de la migración en relación con la falta de trabajo:

a veces la gente no participa porque emigra en busca de trabajo para mantener a la familia, ya que con nuestra ganadería y los productos de la zona no alcanza. Allá existe eso... la falta de trabajo, como en todas partes, muchas veces porque los proyectos no son aprobados.[7]

Si tenemos en cuenta los estudios recientes acerca de la unidad doméstica campesina, lo producido por los campesinos de la puna y quebrada en cuanto a su rol como pequeños productores rara vez supera el 30 o el 40 por ciento de la totalidad de los ingresos de la unidad doméstica, a excepción de los "campesinos ricos" o "campesinos capitalizados", es decir aquellos con acceso tanto a buenas tierras como a transporte para mover la producción y bocas de comercialización de sus productos, casos que son menos frecuentes.

Algunos de los técnicos, que trabajan en la Red plantean que en una primera instancia lo que se busca es una mejora en la producción (mejora de raza de ovejas o llamas, botiquines sanitarios, mejora del rebaño, semillas de mejor calidad, etcétera), aumentar los porcentajes arriba mencionados y que la dependencia del ingreso extrapredial sea cada vez menor.

La realidad es que: los ingresos de la mayoría de los sectores campesinos son tan bajos, que si bien algunas mejoras en los precios, por acciones de comercialización, pueden ser significativos en términos relativos, resultan insignificantes en valores absolutos para superar la extrema pobreza y la exclusión de este sector social. (Manzanal, 1997)

La Red Puna ha encarado una propuesta de comercialización propia, evitando los intermediarios, con la apertura de un local en San Salvador de Jujuy, que busca dar una salida directa (de los productores a los consumidores), todo esto acompañado de una política de marketing (Compre Jujeño) que apunta a concienciar a los posibles consumidores de la importancia de consumir los productos de la Red, ya que esto permite mejorar la calidad de vida de cientos de productores de la Puna.

Haciendo historia

Los integrantes de la Red Puna coinciden en poner como fecha de nacimiento de la Red a las reuniones desarrolladas en noviembre de 1995 entre: Oclade, API, Cooperativa Puhna y GTZ, cuya conclusión fue la realización del crítico documento "Puna, promesa y olvido". El mismo surgió del encuentro de estas organizaciones que venían trabajando aisladamente en la puna jujeña, y que sintieron la necesidad de reflexionar en conjunto sobre el trabajo realizado, y sobre la situación de los pequeños productores de la puna, analizando la posibilidad y necesidad de iniciar acciones en conjunto. En ese entonces todavía no se reconocían como Red Puna, eso lo harían un par de años más tarde.

Esta idea de juntarse, decían las organizaciones participantes, intentaba contrarrestar, críticamente, "la atomización y desarticulación con la que llegan las políticas públicas y las acciones desde el Estado en las comunidades de la quebrada de Humahuaca y la Puna jujeña".

En este documento, "Puna, promesa y olvido", las distintas organizaciones realizan un diagnóstico en común y plantean algunas líneas de acción, para desarrollar a futuro un proyecto de desarrollo regional.

Este documento es retomado y rediscutido en mayo de 1998 en la localidad de Yavi por más de diez organizaciones: Asociación de Pequeños Productores de Yavi, Asociación Aborigen la Quebraleña, Asociación Vecinal Provincias Argentinas, Cooperativa Punha, APA, Cooperativa Cusi Cusi, API, Sol de Mayo, Organización Aborigen de los Colorados, ICOS y OCLADE; lo que constituye un "relanzamiento" de la Red, esta vez con más fuerza.

El documento es de singular importancia por sus características de diagnóstico, en donde se plantearán a futuro las acciones a concretar por la Red.

En "Puna, promesa y olvido" las distintas organizaciones analizan la problemática ambiental y socioproductiva, la sociocultural y la problemática político institucional de la puna y plantean como desafíos:

- La formulación de un proyecto de desarrollo para la Puna

- La organización de los productores

- La investigación tanto técnica, productiva como social de sistemas productivos integrales y sostenibles para las comunidades.

- Búsqueda de alternativas de inserción en el mercado, sin que ello signifique una perdida de identidad cultural para las comunidades

- Sistematización de las experiencias.

- Articulación entre las instituciones que trabajan en la Puna

- Generar consensos para poder generar políticas sociales desde la misma puna y con la participación de los distintos actores

- Cambio en el sistema educativo que tenga en cuenta las particularidades culturales del habitante de la puna y que les sirva para hacer frente a las necesidades de la zona. (Red Puna, 1998)

Es interesante destacar que en uno de sus puntos, el documento cuestiona el trabajo realizado hasta el momento por las distintas organizaciones no gubernamentales (ONG) y agencias técnicas, al considerar que estas visualizan a los beneficiarios como una población "objeto" y no "sujeto" del desarrollo, con lo cual no se generan espacios de participación en el diseño, formulación y ejecución de los programas y proyectos. En este sentido, en 2001 la Red, junto con la organización Nueva Tierra, puso en marcha una escuela de dirigentes, destinada a capacitar a representantes de las distintas comunidades, tratando de formar recursos humanos en este sentido. Que sean los habitantes de la Puna quienes puedan solucionar sus problemas y puedan así generar sus propias herramientas para el desarrollo de sus comunidades.

La organización

Juntándonos entre varios empezamos a contarnos los problemas. La experiencia acumulada por el campo popular indica que no hay posibilidad de que los sectores oprimidos lleguen a asumir y emprender la lucha por objetivos de largo y mediano plazo, si éstos no se articulan con objetivos de corto plazo, inmediatos, cotidianos, es decir, con las luchas por reivindicaciones concretas de cada sector.

Isabel Rauber (2001)

Si bien el concepto de "red social" tiene múltiples acepciones, la que parece acercarse más a la Red Puna, según charlas con sus integrantes y la información relevada es que la Red es

Un sistema abierto, que a través de un intercambio dinámico entre sus integrantes y con integrantes de otros grupos sociales posibilita la potencialización de los recursos que poseen. Cada miembro de una familia, de un grupo o de una institución se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla. Los diversos aprendizajes que una persona realiza se potencian cuando son socialmente compartidos en procura de solucionar un problema común. (Edwards y Tapia, 1995)

En la actualidad algunos de sus miembros consideran que la red está tomando las características de un movimiento, con distintas líneas de pensamiento y acción en su interior.

La Red Puna articula a más de treinta organizaciones que desarrollan distintos tipos de trabajos y actividades en la zona de la quebrada de Humahuaca y la puna jujeña. Funciona como un nexo para que éstas puedan complementarse en algunas actividades, o para llevar adelante acciones conjuntas con el objetivo, como ellos plantean "de lograr mejorar su calidad de vida".

Algunas de las organizaciones que integran la red son: Organización Comunitaria Aborigen "El Colorado"; Organización Comunitaria Aborigen "El Morado", San Roque; Organización Comunitaria Aborigen "La Candelaria", Cieneguillas; Asociación "Las Vicuñitas", Rinconada; Organización Comunitaria Aborigen "Sol de Mayo", El Moreno; Asociación de Mujeres Artesanas de la Quiaca; Central de Comedores de Abra Pampa; Asociación Padres de la Escuela de Alternancia El Moreno; Organización Aborigen Flor de Lampazo, Tinate; Asociación de Agricultores de San Cayetano de Juella; Centro Vecinal de Ocumazo; Organización Comunitaria Aborigen Santa Clara, La Quiaca; Asociación para la Promoción Integral; Centro Vecinal Provincias Argentinas; Asociación Agroganadera Aborigen de Quebraleña; Cooperativa CAUQUEVA; Centro de Desarrollo Aborigen; Asociación de Pequeños productores de la Puna; Asociación de Básquet Abrapampeña; Cooperativa PUNHA, Abra Pampa; Asociación de Promotores en Desarrollo de Comunidades Aborígenes; Ayuda a la Familia Colla; Bachillerato a Distancia; Artesanos de Tilcara; Centro Vecinal Lagunillas de Pozuelos, y otras asociaciones que se incorporaron en el último año.

La organización es una de las formas en las que la Red "construye" política. La Red pasa a ser el altavoz por el cual las distintas organizaciones que la integran hacen escuchar sus demandas.

Uno de los elementos que permite vertebrar la mayoría de las demandas planteadas en la Red son las distintas reuniones y asambleas que se realizan periódicamente, ya que la búsqueda de soluciones exige una instancia donde sean tratados los problemas por el grupo o la comunidad.

Cada una de las organizaciones de base que integran la Red, tiene su propio funcionamiento y organización. Allí es donde comienza entonces, la organización de la Red. Son reuniones periódicas, donde tratan temas propios de su organización y otros con relación al ámbito de la Red. Se comparte información, se evalúa, se planifica y se hacen propuestas para compartir con el resto de las organizaciones.

Otra instancia de participación a donde se operativizan las líneas que surgen de los espacios de decisión, son las micro-redes.

Las micro-redes son cuatro, distribuidas en diferentes regiones: Puna norte: abarca los departamentos de Yavi y Santa Catalina; Puna centro: abarca los de Cochinoca y Rinconada; Puna sur: abarca el de Tumbaya, y Quebrada: abarca los de Tilcara y Humahuaca.

En cada una se realizan reuniones mensuales con dos representantes de cada organización. Al ser un grupo menor se profundizan las reflexiones, llegando a acuerdos y estableciendo criterios, con la posibilidad de lograr una mayor participación e intercambio.

La principal instancia de decisión y delineamiento general de la Red es la reunión bimestral conocida históricamente como reunión de la Red, donde participan los representantes de cada organización. A partir de compartir dos días, reflexionando y discutiendo para la toma de decisiones, se van fortaleciendo lazos afectivos, se va generando una identidad, una sentido de pertenencia.

Una vez al año, se realiza la Reunión Ampliada, generalmente a fin de año, se evalúa el trabajo realizado y se planifica, en términos generales, el siguiente año. Son tres días festivos con discusión por temas, con la presencia masiva de los integrantes de la Red Puna, el último día, por lo general, se invitan a participar a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales del ámbito provincial y nacional (Red Puna 2001).

La forma de funcionamiento planteada en los documentos de la Red, citados mas arriba, no siempre se cumplen en la periodicidad (en algunos casos pasan semanas o meses sin reunirse), ni con la "armonía" arriba planteada, ya que se visualizan tensiones, por ejemplo, entre los lineamientos políticos de las distintas microrredes, los técnicos y sus líderes, etcétera Estas tensiones entendemos se relacionan con el fuerte crecimiento de la red en el poco tiempo transcurrido desde su nacimiento.

En la medida en que la red fue creciendo se desarrollaron distintos espacios de trabajo y decisión, formados por dirigentes de las distintas micro-redes y técnicos de cada área. Son los equipos de: Producción y Comercialización; Formación (este equipo lleva adelante la Escuela de Formación de Dirigentes), Comunicación; Jóvenes, género; y por ultimo el equipo de Coordinación.

Plantean sus integrantes que este funcionamiento de la Red,

tiene que ver con los principios de construcción que queremos: Una Organización con bases fuertes, con identidad cultural, participativa, autónoma y representativa, con respeto por la diversidad, donde la toma de decisiones sea una tarea colectiva.(Red Puna 2001)

Se observan tres tipos de trabajos, bien diferenciados en la Red:

a) El primero vinculado a la solución en problemas específicos de la comunidad: Programas de sanidad animal (botiquines sanitarios); Riego; Mejora de raza para ganado (tanto camélidos como ovino); Atención primaria de la Salud (Programas de prevención del cáncer de cuello uterino, Capacitación en Salud Reproductiva, etcétera); Comercialización de lo producido por las distintas comunidades (para ello tienen boca de comercialización de productos en Maimará y San Salvador de Jujuy)

b) La segunda área de trabajo, es la reflexión y discusión de los problemas de la puna. Para esto crearon además de los órganos de decisión de la Red (reuniones de las micro-redes, asambleas anuales, etcétera) una escuela de dirigentes donde más de cien representantes de las distintas organizaciones discuten políticas y buscan soluciones a problemas. Para esto existen también algunos proyectos de educación y capacitación.

c) Como tercer campo donde se desarrolla la red vemos la articulación con organizaciones externas, Mesa nacional de pequeños productores, MST del Brasil (donde realizaron pasantías), MoCaSE con quienes se busca quebrar el aislamiento que las organizaciones de pequeños productores tienen en la Puna (Garber 2003).

En la Quebrada y la Puna se verifican fuertes tensiones a la hora de buscar salidas colectivas, la Red viene trabajando fuertemente para avanzar en este tema, buscando lograr consensos, y así articular a las distintas organizaciones, aun existen tensiones, y en algunos casos enfrentamientos por parte de la Red con otras ONG, principalmente en función de la disputa por financiamiento estatal e internacional, sin embargo existe una idea compartida por los integrantes de la red, que la falta de unión es uno de los principales problemas existentes para trabajar en la Puna.

De esta manara el trabajo en algunas comunidades muy pequeñas se encuentra muchas veces compartimentado, y todavía no se logra romper con el recelo y la desconfianza entre las distintas organizaciones y ONG.

Cabe aclarar que utilizamos el término comunidad en relación con la definición de Hebe Vessuri (1977)

Una comunidad implica tener algo en común. Quienes viven en comunidad tienen intereses imperativos que son los mismos o complementarios. Trabajan juntos y también se entretienen y oran juntos. Su interés común en las cosas les da un interés común en cada uno de ellos.

esto vinculado a un espacio geográfico definido. Consideramos que la comunidad en tanto modo de producción y reproducción presente en el área andina y definida

como una unidad política productiva de grandes dimensiones que ocupa un espacio delimitado... verificándose intrincadas relaciones de parentesco y reciprocidad que multiplican las obligaciones internas. (Isla, 1992)

dejó de existir desde hace tiempo, por lo menos desde finales del siglo xix, con las últimas rebeliones campesinas en la Puna , que reclamaban la tierra para la comunidad, así se deja de usar el término por lo habitantes de la región.

La Red busca trabajar sobre carencias muy pronunciadas en la región. La red entonces buscó vencer el primer obstáculo, la unión y la búsqueda de soluciones colectivas. Así lo interpretan también los campesinos al hablar de sus problemas:

Nos juntamos por que veíamos la necesidad de mejorar nuestra agricultura. Antes cuando nosotros trabajábamos individualmente, cada cual hacia lo que podía, lo que sabía, al interés de cada uno. Cada año veíamos que intentábamos mejorar nuestra producción pero solos no podíamos, no podíamos vender mejor, no sabíamos con quien hacer los negocios para vender, si teníamos problemas con las plagas no sabíamos con que combatirla, estábamos solos. Pero juntándonos entre varios empezamos a contarnos los problemas, "yo tengo este problema, yo tengo este otro", y nos dábamos cuenta que todos teníamos el mismo problema... y ahí nos dimos cuenta que juntos podíamos buscar la solución.[8]

Los lugares donde se expresan las formas organizativas donde participa "la comunidad", donde se relacionan los distintos productores campesinos de las tierras altas por lo general están vinculados a espacios religiosos y de intercambio. La Red utiliza estos espacios tradicionales de encuentro en las comunidades.

El trabajo colectivo en festividades culturales, religiosas, e incluso deportivas, aparece en los discursos de casi todos los representantes de las distintas localidades, mientras que en los mismos se ve una imposibilidad concreta de juntarse para solucionar los problemas colectivos.

Las fiestas de los santos patronos de las distintas localidades así como las fiestas de pascuas, reyes, etcétera, las ferias campesinas, etcétera son motivo de reunión e intercambio entre las distintas comunidades de la zona, son en estas fiestas donde se reafirman cuestiones identitarias que hacen a la cohesión del grupo y en donde se consolidan distintos lazos de amistad y compadrazgo.

Nosotros nos juntamos para alguna fiesta, las fiestas patronales, para festejar el "día de reyes" y vemos como aportamos en las cuotas, para dirigir las notas, a quien dirigirlas para que nos colaboren con las cosas que necesitamos para ese día... y para alguna otra cosa que sea necesario, no?[9]

Las fiestas populares son los lugares donde se reafirman ciertas prácticas culturales y son utilizadas, en muchos casos, por los integrantes de algunos de los grupos de campesinos para realizar sus reuniones y asambleas. En la comunidad de San Roque, en la quebrada de Humahuaca, aparece dentro de los integrantes de la organización de pequeños productores una de las formas de reciprocidad presentes en el área andina, la "minga"; esta forma trata de equilibrar la falta de trabajadores en la parcela y es descripta por el representante de esta comunidad de la siguiente manera.

Nuestra organización es buena porque las ocho familias que estamos nos ayudamos, el problema que tiene una familia la otra lo trata de ayudar, por ejemplo si una familia esta apretada en trabajo, por ejemplo en deshierbe, todas las familias lo ayudan a esa, y al otro día la otra familia tienen otra tarea y en vez de ocupar peones, van lo otros y lo ayudan... la ayuda mutua, compartir en minga, eso es lo que practicamos nosotros.

La ayuda mutua cuesta mucho, siempre tiene que haber un motivo... una fiesta, algo para cuando hacemos la minga, algunos ponen bebida, chicha y entonces la gente participa por que hay algo para comer y tomar, primero se trabaja y después se participa de lo que hay.[10]

La Red revaloriza, y toma como un valor agregado a su organización los saberes de la cultura local. Prácticas culturales que usualmente no se utilizan desde hace al menos varias décadas, aparecen en nuevos contextos de cooperación entre productores, este podría ser el caso de "la minga".[11]

En la reunión somos ocho familias y participamos las ocho, nos damos la participación a todos. No por que yo sepa mas o por que hice un curso estoy por encima?, No. A veces pasa... pero le damos la posibilidad de participar a todos, cuando por ejemplo nosotros decimos que vamos a hacer una actividad, una participación como la "minga", decimos vamos a hacer chicha para ofrecer, y otro dice "por que no hacemos otra cosa ya estamos cansado de chicha", entonces hacemos valer lo que dijo esa otra persona y hacemos jugo (risas). Eso también es darle la participación a todos, entonces la gente se siente que se hace valer y va a las reuniones.[12]

Las exigencias de las nuevas formas de gestionar recursos de las agencias estatales nacionales (Ministerio de Desarrollo Social, INTA, Programa Social Agropecuario, etcétera) y privadas (ONG, GTZ, AVINA, IAF, etcétera), exigen que existan formas de asociación civil precisas y definidas, a la hora de presentar proyectos por grupos de productores. Este hecho también empuja a que los productores se junten y organicen, ya que la mayoría de estos programas, exige que las presentaciones sean, en la mayoría de los casos, grupales. La Red en muchos casos se torna casi imprescindible para distintos grupos de productores, ya que tiene equipos técnicos que recepcionan las demandas, realizan y canalizan los proyectos hacia los distintos entes de financiamiento.

La red articula trabajos con la Universidades: de Jujuy, de Buenos Aires y de Salta, Gobiernos Locales: Comisión Municipal de Yavi, El Cóndor, Puesto del Marquez, Rinconada, Purmamarca, Abralaite y Municipalidad de Abra Pampa, Tilcara, Humahuaca, Volcán; Colegio de Arquitectos de Jujuy y Colegio de Abogados de Jujuy. Lleva adelante acciones con el Centro Nueva Tierra, Fundación Sustentabilidad, Educación y Solidaridad.

Tiene proyectos financiados por: gobierno de la provincia a través del ministerio de la Producción, ministerio de Educación, gobierno nacional: ministerio de Trabajo, ministerio de Desarrollo Social, Fundación Kellogs, GTZ, Cooperación Técnica Alemana, etcétera.

Son miembros de la RIOD, Red Internacional de Organizaciones de lucha contra la Desertificación; Participan de Amuyen, espacio de organizaciones del país que articulan con el Comité Católico Frances para el Desarrollo; participan, además, de IPDS, ONG de desarrollo vinculadas con Miserior (Red Puna 2001).

Las nuevas formas de asociación y organización motorizadas, en muchos casos, por Organizaciones No Gubernamentales contribuyeron, a lo largo de la última década, a la tarea de promoción, organización, y búsqueda de soluciones a algunos de los problemas que poseen estos pequeños productores. La Red es muy importante también en este sentido.

Hoy estamos mejor organizados que antes, antes no nos reuníamos por falta de unión, ahora nos reunimos mensualmente. Quizá antes no lo hacíamos por que sabíamos estar cada uno individualmente, no?, no había unión como ahora. Ahora la gente que nos reunimos esta un poco más interesado en el tema, por eso es que estamos haciendo mensual las reuniones.

Para las fiestas nos reunimos, eso sí, en temas de religión, en el tema de los bailes, eso si se juntan toda la comunidad, pero para trabajar por la comunidad y conseguir cosas para la comunidad, a la gente no se la reúne, será que no necesitan?[13]

No existe todavía, tanto en la quebrada de Humahuaca como en la Puna jujeña ninguna institución que represente al total, o al menos a gran parte de los campesinos (como pueden ser los sindicatos campesinos en Bolivia o el Ecuador), en algunos casos la Iglesia cumple un rol importante al articular las demandas locales con los centros de decisión política, tanto a nivel provincial como general.

Esta ausencia de asociaciones fuertes y extendidas no es un tema menor en la Quebrada y la Puna, muchos de los productores incluso lo ven como uno de los principales problemas de la zona, y al mismo tiempo muchos comienzan a ver que es juntándose y organizándose como comienzan a solucionar algunos de los muchos problemas que poseen. La Red Puna es un intento de organización que va en ese sentido, la misma trata de enlazar a distintas organizaciones aborígenes, de pequeños productores, ONG de capacitación y desarrollo, comisiones municipales y pequeños municipios, en la búsqueda de soluciones a muchos de los problemas que las mismas tienen en común.[14]

Las respuestas desde la gente

La Red Puna plantea como objetivos y orienta sus acciones a

Promover el desarrollo sustentable de la Puna, Quebrada y Valles, a través del fortalecimiento de las organizaciones de base, potenciando la participación de sus actores. Fortalecer dentro del ámbito de la Red, la construcción de relaciones democráticas, solidarias y de respeto por la diversidad, creando lazos de afecto y reconocimiento mutuo. Consolidar espacios de trabajo y articulación de estrategias con diferentes sectores, en el ámbito regional, provincial y nacional. Promover y revalorizar la identidad cultural, costumbres y tradiciones según las han transmitido nuestros ancestro. (Red Puna 2001)

Frente al rol pasivo que se le asigna, a estos pequeños productores, desde algunos sectores del estado, se comienza a ver que la Red Puna que ya constituye una organización representativa de la Quebrada de Humahuaca y la Puna Jujeña, comienza a plantear un modelo distinto al asignado a la zona desde hace décadas, los campesinos, artesanos, organizaciones aborígenes, de pequeños productores, etcétera, comienzan a levantar su voz e intentan hacer escuchar sus propuestas, asumiendo el papel de actores en su propio desarrollo, seleccionando sus objetivos y medios, e intentando atenuar la pesada carga, que a causa del agotamiento del modelo existente durante décadas (vinculado a las agroindustrias de las tierras bajas), hoy cargan sobre sus espaldas.

El "problema de la tierra" es uno de los inconvenientes que condicionan las posibilidades productivas de estos campesinos, mientras que muchos de ellos pagan arriendos por el uso de pobres terrenos, muchos otros ocupan tierras fiscales y son motivo de negociación en la entrega de títulos por parte de los gobernantes de turno. Sin títulos, las posibilidades de acceder a ayuda financiera se complica, aún más teniendo en cuenta los bajos ingresos de la mayoría de estos pequeños productores.

La lucha por la titularización de la tierra, es entonces, otro de los ejes del discurso de estos pequeños productores andinos.

La situación de la tierra hoy en nuestra quebrada y puna es la siguiente: Existen fincas privadas que no son trabajadas en su gran mayoría por sus dueños sino por arrenderos y pastajeros que viven desde siempre en esas tierras donde han nacido y se han criado. Estos arriendos aun hoy se pagan con servidumbre o con parte de la producción o en dinero. Muchas veces a costa de resignar la educación y la salud de sus hijos para pagar arriendos injustos [...] Muchos trabajan como puesteros sin que les pague salario alguno y con el peligro de ser desalojados en cualquier momento.

Las políticas implementadas por los distintos gobiernos provinciales con respecto de las tierras fiscales a sido la entrega de algunos pocos títulos de propiedad, pero siempre con una forma que no ha respetado ni respeta el modo en que se ha usado la tierra.[15]

La imposibilidad de conocer los precios del mercado, les hace perder la posibilidad de obtener mayores recursos de las ventas cuando sus productos, generalmente a causa de la escasez, están en alza. Al ser el intermediario el que "informa y pone", muchas veces, el precio, el campesino se encuentra "atado" a lo que éste le quiera pagar.

El grave problema actual es que los productores entregan sus productos a los intermediarios y el problema es que ellos (los intermediarios) fijan el precio. Una solución es que los productores lleven sus productos al mercado de manera directa, pero para esto tienen que tener medio de movilidad. La otra es que vendan a una cooperativa, pero si no están asociados a ninguna cooperativa, esta no va a absorber su producción.[16]

La red viene trabajando fuertemente en este sentido, abriendo locales de comercialización directa en Maimará y San Salvador de Jujuy.

En las entrevistas se desprende desde los productores que el intermediario es culpable de la pauperización de las condiciones de vida, siendo recurrente en el discurso. Sin embargo tal como lo señalamos, el problema la comercialización debe ser pensado junto a otros que apunten a mejorar la infraestructura existente en las poblaciones rurales, así como las posibilidades de empleo, ya que una mejora solo en la comercialización no alcanzaría para hacerlos salir de la situación de pobreza estructural en la que se encuentran.

A veces nosotros estamos trabajando en el terreno, trabajando..., que es tan duro, y resulta que nosotros siempre estamos con la misma, cuando ellos (los intermediarios) aparecen alotro año con algo nuevo (vehículos, etcétera). Se ve la ventaja que tienen, a veces se quejan... pero no es para tanto.

En algunos casos su postura en relación al intermediario varía, ya que consideran que estos son "necesarios" en la Puna donde las condiciones de aislamiento de algunos poblados o familias es muy importante. El intermediario recoge con sus vehículos, la producción de estos productores, que si no fuera de esta manera les resultaría muy difícil trasladarla hacia algunos de los mercados urbanos de importancia.

En la parte de la quebrada no conviene el intermediario, por eso yo digo esto de la comercialización directa, pero como hacerlo? En la Puna, como es la parte más lejana, tienen cerros, distancias para caminar, a ellos les es preferible un promotor que vaya a recoger todo, para ellos es conveniente.[17]

La falta de una política adecuada por parte del Estado para este tipo de pequeños productores, la ausencia de créditos y préstamos para innovar en sus parcelas, como de una adecuación impositiva que tenga en cuenta su condición, hace que la mayor parte de su economía sea "en negro, es decir sin los controles y la "legalidad estatal", lo que muchas veces les trae problemas.

La verdura no es muy segura... por veces la verdad que sí, y por ahí, no. Pero los que trabajamos la tierra tenemos que sacrificarse muchísimo y ahora tenemos el problema del IVA (impuesto al valor agregado) yo tengo entendido que hasta una empanadera se va tener que inscribir para poder vender empanadas, así que va a ser difícil decir que vamos a hacer una cooperativa, parece que cada uno, criador, que tenga cien ovejas, doscientas, que tiene que vender su lana, su cuero, su leche, su queso va a tener que ser inscripto por el IVA, por que lo que venda cada productor de cada cosa que venda va a tener que hacer una boleta y esa boleta tiene que ser membretada ya con el IVA y todo. Acá en la quebrada hay productores chiquitos, de media hectárea, y se pone a sembrar y no tiene como venderlo por que no tiene la boleta.[18]

Sin embargo y a pesar de las dificultades, la visualización de formas de obtener mejoras en su vida se estructuran a lo largo de su discurso en indagar cual sería la manera de superar colectivamente los problemas comunes, de allí surge que la posibilidad de asociarse en cooperativas es la forma que consideran más cercana.

A pesar de esto la situación de las cooperativas existentes, no escapan a la crítica situación que viven estos pequeños productores, por lo que deben buscarse salidas pensadas globalmente y no solo que mejore uno de los problemas, como es el caso de la comercialización, por que sin políticas activas desde el estado que resguarden a estas microeconomías locales, les será muy difícil competir con los grandes productores de verduras y hortalizas del centro del país, con costos de producción infinitamente menores que la de estas economías familiares. Las cooperativas sin embargo, frente a los intermediarios, no dejan de ser un avance importante.

Actualmente entregamos la producción a los intermediarios y algunos nos exigen boletas que no tenemos, el precio generalmente es fijado por el intermediario, nosotros creemos que las comunidades deben unirse para formar una cooperativa y así poder manejar y mejorar la comercialización (...)[19]

La información es vista como algo muy importante a la hora de buscar soluciones ya que es la que le permitirá obtener el mejor precio para sus productos, acotando las posibilidades de ser "engañado" por los rescatistas e intermediarios. La organización en relación con este tema es muy importante, ya que permite aminorar la competencia y buscar puentes de cooperación entre productores en la búsqueda de mejores condiciones de venta.

Lo importante también es la información y conocer el precio (de los productos), si tenemos promotores y tenemos gente trabajando yo creo que se puede manejar esa información y decir bueno, vamos a llevar en forma coordinada, las comunidades vamos a ir haciendo etapas o una especie de turno para que vayamos entrando la carne, cosa que no falte, por que cuando falta también esta la ventaja hay una buena oferta de dinero, pueden pagarte dos pesos el kilo, pero hay que tratar de no bajar ni subir el precio, lo justo, y así mejorar lo nuestro.[20]

La búsqueda de soluciones colectivas, tanto a través de la mejora en la producción y comercialización, como recuperando prácticas culturales como el trueque que permite incorporar productos de otras regiones mediante el intercambio, cuestiones identitarias que permiten recuperar y refuncionalizar parte de las enseñanzas de su experiencia histórica, así como su capacidad de presión y de lucha. Algunas vertientes del denominado "etnodesarrollo", apuntan a "ejercitar la capacidad social de los pueblos para construir su futuro, de acuerdo a un proyecto definido en base sus propias necesidades y valores" (Velasco, 1999).

Nosotros el grupo de la Puna tenemos algunas ideas para mejorar la comercialización, primero sería mejorar el comercio del mercado de carnes, ponerse de acuerdo con las comunidades para formar una pequeña cooperativa. Se puede mejorar el trueque (intercambio entre productores) entre Quebrada y Puna. Tercer punto sería tener mejor información para los precios de productos de la zona, carne, lana, etcétera. Mejoramiento de la lana a través de la artesanía y el hilado.[21]

Para terminar sólo nos queda agregar que este trabajo intenta ser el disparador de un trabajo mayor, y más exhaustivo sobre las organizaciones de la quebrada de Humahuaca y la Puna, en la provincia de Jujuy, intenta también ser un aporte para entender el proceso histórico vivido por la región, así como analizar el trabajo de una de las principales organizaciones reconocidas en la zona "La Red Puna".

El trabajo pretende también rescatar el discurso de los pobladores de la Quebrada y la Puna, poniendo sobre la mesa sus válidas y necesarias propuestas de desarrollo, para romper con modelos armados desde otros espacios, que terminan en el fracaso y el mal uso de recursos . Recursos que por otra parte son escasos y muy necesarios.

Debemos hacer un esfuerzo por intentar entender que dentro del escenario conformado por los actores de la transformación, también se encuentran los productores de la Puna y Quebrada, como se expresaba en la "Carta abierta...":

Estamos convencidos que la quebrada de Humahuaca, la Puna y sobre todo nosotros, los pequeños productores, verdaderos dueños de estas tierras, tenemos en nuestras manos las claves y las propuestas para nuestro propio desarrollo. Solo falta que los responsables de guiar los destinos de nuestra provincia nos crean, que crean en nosotros, pero que crean con las ideas, con el corazón y fundamentalmente con acciones concretas.[22]

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Trabajo presentado en el seminario "Cooperativismo y Economía social" a cargo del Lic. Federico Kingard, Universidad Nacional de Jujuy. Enviado gentilmente por sus autores para su publicación en nuestra revista, que tomó a su cargo la edición para la presente versión.

[1] Coincidimos con Ricardo Abduca (1995) cuando caracteriza a los pequeños productores de la puna como "campesinos de tradición indígena, con producción agropecuaria consumida más bien por el propio grupo doméstico, antes que vendida; que tienden a mantener una relación salarial -inicialmente en cosechas estacionales de agroindustrias como la zafra (azucarera), luego también la vendimia o la alzada de tabaco- y que, tras padecer el dominio de la hacienda, (lo cual antes de desaparecer trajo la integración de los campesinos a la economía de plantación) poseen las tierras que utilizan".

[2] Tengamos en cuenta que al ser el ingenio San Martín del Tabacal recién creado, debía competir en la captación de fuerza de trabajo con los otros ingenios, Ledesma obtenía la mayor parte de los zafreros de los grupos indígenas del gran Chaco, por lo que este ingenio debía recurrir a trabajadores de otras zonas. Existen numerosos y valiosos trabajos sobre este tema realizados por la Unidad de Investigación en Historia Regional de la UNJu. Ver por ejemplo Viviana Conti et al. (1991); Marcelo Lagos, (1992); Daniel Campi, Marcelo Lagos, (1995); Ariel Ogando, (1998).

[3] "Las actividades extraprediales de los migrantes estacionales representan otro componente clave en las estrategias de supervivencia campesinas. Nos referimos principalmente a las actividades que realizan algunos de los miembros de las familias campesinas cuando se trasladan por tiempos determinados a otras áreas rurales de la misma región o de otras regiones del país, en busca de un trabajo asalariado. Así por ejemplo, las zafras de la caña de azúcar, la cosecha de algodón, la cosecha de papas o de espárragos en la provincia de Buenos Aires, o la cosecha de frutas en el Alto Valle de Río Negro, han sido históricamente una alternativa para completar el ingreso familiar. Sin embargo, estas oportunidades de trabajo estacional se están restringiendo cada vez más, como consecuencia del proceso de incorporación de tecnología capital intensiva en el sector agropecuario. (De Dios, 1999)

[4] La desocupación en los departamentos de la puna jujeña es de más del 50 por ciento (según datos de Oclade). El 43 por ciento recibe apoyo externo alimentario a través de bolsones de alimentos, leche, almuerzos en parroquias y comedores; existe además un 48 por ciento de las familias que considera que necesita recibir ayuda y no la recibe. En la actualidad, casi un 10 por ciento de la población de la puna jujeña debió migrar en busca de trabajo, según este mismo documento (Programa Yachay, Oclade, 1996, "Seminario sobre políticas públicas para la infancia rural", Jujuy).

[5] Información publicada por Maximiliano Montenegro en el suplemento económico Cash, núm. 478, "Pobreza gaucha", del 13/06/99. La información fue extraída del documento del Banco Mundial "An Analysis of Rural Poverty in Argentina" (Norman Hicks).

[6] "Puna, promesa y olvido", Yavi, 1998.

[7] Palabras del representante de la comunidad de El Moreno "Segundo Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Yavi Chico, Jujuy, 1999.

[8] Palabras del representante de la Comunidad de San Roque "Segundo Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Yavi Chico, Jujuy, 1999.

[9] Palabras del representante de la Comunidad de Yavi Chico (Puna Jujeña) "Segundo Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", 1999.

[10] Palabras del representante de la comunidad de San Roque "Segundo Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Yavi Chico, Jujuy, 1999.

[11] Algunos autores visualizan que fue la integración de los campesinos a las tierras bajas, el asalariamiento en los ingenios, etcétera, uno de los " grandes culpables" de la paulatina pérdida de ciertas prácticas, que junto al Estado contribuyó por medio del sistema educativo a imponer las características de un "ser nacional" homogéneo, sin tener demasiado en cuenta las características pluriculturales de nuestra nación).

[12] Palabras del representante de la comunidad de San Roque "Segundo Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Jujuy, 1999.

[13]Palabras del representante de la comunidad de Casti (Puna jujeña) "Segundo Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Yavi Chico, Jujuy, 1999.

[14] Red Puna (1996) "Puna, olvido y promesa" Jujuy, Argentina.

[15] Carta abierta desde el otro país... Op. cit.

[16] Eugenio Baños de la comunidad de Juella (Quebrada de Humahuaca) "Primer Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Ocumazo, Jujuy, 1998.

[17] Ramón Siliski, pequeño productor de Huacalera (en la quebrada de Humahuaca). "Primer Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Ocumazo, Jujuy, 1998.

[18] Fructuoso Flores, pequeño productor de la comunidad de San Roque. "Primer Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Ocumazo, Jujuy, 1998.

[19] Celestino Alancay, pequeño productor de la comunidad de San Roque. "Primer Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", Ocumazo, Jujuy, 1998.

[20] Manuel Vilte, pequeño productor de la comunidad de La Redonda (Puna Jujeña). "Primer Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", 1998.

[21] Juan Carlos Yurquina de la comunidad de Yavi Chico (Puna Jujeña). "Primer Encuentro de Intercambio Cultural y de Productos de la Quebrada y la Puna", 1998.

[22] Carta abierta desde el otro país... Op. cit.