Sobre István Mészáros (1930-2017)

Löwy, Michael

 Francisco T. Sobrino

 
Como ya hemos informado a nuestros lectores, a principios de octubre de 2017, falleció István Mészáros, uno de los pensadores marxistas más relevantes de nuestros días. Él nos brindó nuevas herramientas para pensar y la transición al socialismo, así como para analizar las múltiples dimensiones del sistema del capital y cómo superarlo, pues para él no se podía concebir una superación sustancial del mismo, simplemente mediante el derrocamiento del estado capitalista. Sus aportes tuvieron un eco, para muchos inesperado, en Latinoamérica. A tal punto que gran cantidad de sus obras fueron traducidas al español, y en su mayoría publicadas en Venezuela. El presidente Hugo Chávez citaba a menudo sus trabajos, y recomendaba fervorosamente su lectura. A continuación transcribimos un texto, publicado en Monthly Review, la célebre revista socialista estadounidense, que a nuestro entender, refleja nítidamente la importancia de este “oscuro profeta”, tal como lo denominaban algunos grandes medios de comunicación.
 
Nota de los directores de Monthly Review [1]
 
István Mészáros, que falleció cerca de su hogar en Ramsgate, Inglaterra, el 1° de octubre de 2017, a la edad de 86 años, fue uno de los filósofos políticos más destacados de fines del siglo XX y principios del XXI, y un importante teórico marxista. Nació en Hungría el 19 de diciembre de 1930, y fue criado por su madre, que trabajaba en una fábrica de motores de avión. Con su fecha de nacimiento falsificada, entró a trabajar a la edad de doce años en la misma fábrica, en la producción de roscas para tornillos. Las condiciones de trabajo eran brutales: en una ocasión no se le pagó el salario que le debían, pero en cambio le dieron un pedazo de carne (proveniente de una cabeza de cerdo). Al morderlo se dio cuenta de que estaba lleno de pelos, y vomitó en la nieve. Este incidente, según lo recordó él luego, ayudó a encender su odio de toda la vida a la explotación y la opresión.
 
En 1949, cuando se estableció el estado comunista en Hungría, Mészáros ganó una beca para la prestigiosa Universidad de Eötvös en Budapest. Luego de unos pocos meses, casi fue expulsado por defender públicamente a Georg Lukács – que entonces estaba sufriendo un fuerte ataque en el Partido Comunista, pues había caído en desgracia oficial en la extrema atmósfera estalinista de la época – pero la moción de expulsión por parte del director fue rechazada por el consejo universitario. En 1950, en respuesta a la censura de la puesta en escena en el Teatro Nacional de la obra teatral húngara clásica de Mihály Vörösmarty, Csongor és Tünde, pues había sido denunciada por las autoridades del país como una “aberración pesimista”, escribió una detallada defensa de dicha obra, que fue publicada en dos números consecutivos de la revista literaria Csillag. Su artículo recibió el Premio Attila József. A ello se sumó la reincorporación de la obra de Vörösmarty en el repertorio del Teatro Nacional. Esto incitó a Lukács a nombrar a Mészáros como su asistente en el Instituto de Estética en la Universidad de Budapest.
 
Desde 1950 hasta 1956, Mészáros participó activamente en los debates culturales y literarios del país como un miembro de la Asociación de Escritores Húngaros, debates que más tarde describió en La rebelión de los intelectuales en Hungría (1958). Su ensayo de 1956, “El carácter nacional del arte y la literatura”, fue elegido como la tesis central para la reunión plenaria, presidida por el compositor Zoltán Kodály, del Círculo Petofi, un grupo al que se atribuye haber sentado las bases para el levantamiento húngaro de octubre-noviembre de ese año. También dirigió la revista Eszmélet (Conciencia), cofundada por Kodály, Lukács, y otras importantes figuras culturales. En 1955, conoció a Donatella Morisi en París. Se casaron el 14 de febrero de 1956, con Lukács presente en la ceremonia. Tuvieron tres hijos: Laura, nacida en 1956; Susie, nacida en 1960; y Giorgio, nacido en 1962. Posteriormente, Mészáros obtuvo el doctorado en filosofía. Su tesis, supervisada por Lukács, se titulaba Sátira y Realidad (1955). En esa época, Lukács también designó a Mészáros como su sucesor en el Instituto de Estética, y le pidió que presentara sus conferencias inaugurales sobre estética, como un profesor asociado de filosofía. Pero a fines de 1956 Mészáros se vio forzado a abandonar Hungría con su familia, luego del levantamiento de octubre de ese año. No obstante, Mészáros y Lukács mantuvieron un estrecho enlace y estuvieron frecuentemente en contacto, hasta el fallecimiento de este último en 1971.
 
Luego de abandonar Hungría, Mészáros viajó a Italia y enseñó por un corto tiempo en la Universidad de Turín, antes de ocupar una serie de puestos en el Reino Unido, en el Bedford College en Londres (1959-61), la Universidad de St. Andrews (1961-66), y la Universidad de Sussex (1955-95), donde presidió el departamento de Filosofía. En 1971, recibió el Premio Memorial Isaac Deutscher por su libro La teoría de la alienación de Marx. Al año siguiente tomó una licencia académica de Sussex para aceptar su nombramiento como profesor titular de filosofía en la Universidad de York en Toronto. Esto se convirtió en una cause célèbre debido a que las autoridades canadienses se rehusaran a concederle una visa, sobre la base de que era un “riesgo de seguridad”. Numerosas personalidades influyentes de todo el espectro político, en Canadá y el Reino Unido, protestaron a su favor. Finalmente se le concedió la visa y el ministro de relaciones exteriores canadiense renunció. Luego de tres años en York, regresó a Sussex, donde enseñó hasta su retiro y nombramiento como profesor emérito en 1991. En 1995, fue elegido a la Academia Húngara de Ciencias. Ese mismo año, publicó lo que es ampliamente considerada como su obra magna, Más allá del capital: Hacia una teoría de la transición. Fue basado en esta obra que el presidente venezolano Hugo Chávez declaró que Mészáros “ilumina el camino por seguir. Señala qué debemos hacer para (…) tomar la ofensiva – en todo el mundo – para avanzar hacia el socialismo”. Desde fines de la década de 1990 en adelante, Mészáros, junto a su íntimo amigo Daniel Singer, se convirtió en un importante asesor a los directores de Monthly Review, Harry Magdoff y John Bellamy Foster, así como un frecuente colaborador en MR y en la Editorial Monthly Review Press. En 2008 Mészáros recibió el prestigioso Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008, de Venezuela.
 
Es difícil hacer una evaluación general de la obra de Mészáros, debido a su amplio alcance y profundidad, y su insistencia en ampliar nuestra comprensión estratégica de la transición al socialismo, a la que llamaba “la montaña que debemos escalar”. Ningún filósofo político de nuestra época ha llegado casi tan lejos en cuanto a la unión de la filosofía con la crítica económica-política, o en tratar sistemáticamente la cuestión del movimiento hacia el socialismo. Sus obras, además de la ya mencionada, incluyen aportes tan importantes como El concepto de la dialéctica en Lukács (1972), La obra de Sartre: La búsqueda de la libertad (1979), Filosofía, ideología y ciencias sociales (1986), El poder de la ideología (1989), Más allá del capital. Hacia una teoría de la transición (1995), Socialismo o barbarie (1999), El desafío y la carga del tiempo histórico (2009), Realidad histórica de la ofensiva socialista (2009), La crisis estructural del capital (2010), Estructura social y formas de conciencia (2010-2011), y La necesidad del control social (2015). En Estructura social y formas de conciencia, Mészáros desarrolló su crítica general de la ideología burguesa en dos tomos, La determinación social del método, y La dialéctica de la estructura y la historia. Esta obra fue un fruto de muchos años de elaboración. Se vio obligado a interrumpirla para concentrarse en “la crisis estructural del capital”, incluyendo la crisis del socialismo realmente existente, lo que lo condujo a Mas allá del capital. Fue sólo cuando completó este último libro que él pudo regresar a La estructura social y las formas de conciencia, la obra que consideraba como integral para su perspectiva dialéctica total. Luego de la publicación de La dialéctica de la estructura y la historia en 2011, concentró todos sus esfuerzos en la secuela a Más allá del capital, que se titularía Más allá de Leviatán: crítica del estado. Esta obra inconclusa sobre la transición al socialismo consiste en tres tomos: El desafío histórico, La dura realidad, y La alternativa necesaria. Los tres estaban ya elaborados en el momento de su deceso, con el primer tomo cercano a su forma final.
 
El marco crítico de referencia que subyacía en el sistema del pensamiento de Mészáros es complejo, extendiendo el método dialéctico de Hegel, Marx y Lukács hasta nuestro tiempo de “transición de época”. De modo que animarse a una explicación fácil del mismo, es todo un desafío. Pero en su dialéctica se destacan tres elementos esenciales. Primero, es necesario concentrarse en lo que él denominada el sistema del capital en lugar del capitalismo, como una forma de profundizar la crítica del capital, de acuerdo con la temprana formulación de Marx, mientras también extender su crítica a las sociedades de tipo soviético, donde el sistema del capital, según la interpretación de Mészáros, siguió intacto en muchos aspectos.
 
Segundo, al sistema del capital se lo debe comprender como un modo históricamente específico de reproducción metabólica social, cuyos diversos elementos orgánicos sirven para reforzar el poder del capital de conjunto, y de este modo no puede ser abordado en forma fragmentada. La transición al socialismo, por consiguiente, exige la creación de una forma alternativa, comunal de reproducción metabólica social, que cuestione al sistema del capital en cada punto, y que tiene sus raíces en la lucha por la igualdad sustancial. (Fue el análisis de Mészáros de la producción comunal lo que inspiró la introducción de Chávez de los consejos comunales y las comunas en Venezuela, mientras que la explicación de Mészáros de la reproducción metabólica social generó la concepción de Chávez de “el triángulo elemental del socialismo”).
 
Tercero, en el sistema de Mészáros, como en el de Lukács, la mediación es considerada como la clave esencial para la dialéctica marxiana. Su interpretación de la teoría de la alienación se centra en las “mediaciones de segundo orden”, el resultado de una sociedad alienada, por la cual el capitalismo procura instituir su modo cosificado y opresivo de la reproducción metabólica social, de modo de desplazar aquellas “mediaciones primarias” que abordan directamente las necesidades sociales y naturales. La crítica del capital y la creación de una praxis revolucionaria exigen por ello transcender esas mediaciones de segundo orden. De esta forma, el análisis de Mészáros articula una estrategia continuamente creativa y liberadora para la larga transición al socialismo, que requiere la extinción final del estado, el cual será progresivamente reemplazado por estructuras comunales.
 
Un aspecto central de la crítica de Mészáros al sistema del capital es el peligro constante y creciente de la guerra nuclear, junto al surgimiento de la crisis ecológica a escala mundial, un tema sobre el cual escribió enérgicamente ya en 1971, en su conferencia al recibir el premio Conmemorativo Isaac Deutscher, sobre “La necesidad del cambio social”, y posteriormente en Más allá del capital, con su análisis de “la activación de los límites absolutos del capital”. Muchas de estas ideas, fundamentales para el ecosocialismo contemporáneo, fueron vertidas en su pequeño libro Socialismo o barbarie, el que quizás más que cualquier otra obra de nuestra época capta el imperativo impulsor del cambio social revolucionario para la mayoría de la humanidad.
 
 
 


[1] Publicado en el No. 7, Vol. 69, December 2017, de Monthly Review. Agradecemos la gentileza del Consejo de Redacción de MR, así como de Selecciones en Español de Monthly Review, por habernos permitido traducir y publicar esta nota. Traducción de Francisco T. Sobrino.