España. La revancha de las élites. Un balance sobre las elecciones del 26 de junio

 
 
En todos los períodos de la historia, se pueden encontrar dos etapas sucesivas estrechamente ligadas la una a la otra; primero hay un movimiento espontáneo de las masas, que toma por sorpresa al adversario y le arranca serias concesiones, o por lo menos promesas; después de lo cual, la clase dominante, sintiendo amenazadas las bases de su dominación prepara la revancha”
León Trotsky

 
 
 
Desde que estalló la crisis económica o gran recesión se han sucedido una cascada de acontecimientos a nivel internacional y nacional. En ellos se ve con bastante claridad una involución que va del estallido de la crisis económica, el comienzo de la Primavera árabe o el 15M; hasta llegar a la contraofensiva de las clases dominantes, las primeras derrotas políticas y el ascenso de los partidos ultranacionalistas.
Esta es solamente una breve entradilla al análisis de las elecciones del 26 J:
  • 15 de septiembre de 2008: El banco Lehman Brothers fundado en 1850 quiebra y produce el efecto dominó sobre el conjunto del sistema financiero norteamericano.
  • 17 de febrero de 2009: El presidente Obama lanza el primer rescate bancario por un monto de 787.000 millones de dólares.
  • 6 de diciembre de 2009: Evo Morales gana las elecciones en Bolivia con una mayoría del 60%. Es el primer presidente indígena en la historia del país.
  • 23 de abril de 2010: La Troika aprueba el primer rescate a Grecia por un valor de 110.000 millones de euros. Las condiciones impuestas al país son draconianas.
  • 5 de mayo de 2010: Primera huelga general en Grecia contra las medidas de austeridad impuestas por el gobierno y la Troika. A ésta le seguirían decenas de movilizaciones y huelgas generales los siguientes seis años.
  • 17 de diciembre de 2010: Estalla la primavera árabe. Túnez vive los acontecimientos revolucionarios. Después vendrían una larga lista de países, entre ellos: Egipto (caída de Mubarak el 11 de febrero de 2011); y Libia (ajusticiamiento popular de Gadafi el 20 de octubre de 2011).
  • 15 de mayo de 2011: Nace en Madrid el movimiento 15M abriendo la “onda larga” de movilizaciones sociales y populares durante los siguientes tres años (Mareas, huelgas, marchas de la Dignidad). El movimiento 15 M tendría un amplio eco en todo el mundo (Occupy Wall Sreet, indignados de Sintagma, Londres, París, Roma…).
  • 4 de abril de 2011: Comienza una terrible guerra civil en Siria. Las consecuencias serán apocalípticas tanto para ese país como para toda la región y el desencadenamiento de la crisis de refugiados más grande que se conoce en Europa desde la II guerra mundial.
  • 15 de octubre de 2011: La marcha global convocada en más de doscientas capitales en todo el mundo, en contra de las políticas económicas y la falta de democracia, se transforma en un éxito sin precedentes ya que es un movimiento espontáneo desde fuera de las viejas organizaciones tradicionales.
  • 9 de junio de 2012 el Partido Popular pide el primer rescate bancario a la Comisión Europea.
  • 11 de septiembre de 2013: Cerca de un millón de personas realizan una cadena humana en Catalunya para pedir la independencia.
  • 17 de enero de 2014: Se funda en Madrid Podemos que sería la gran revelación en las siguientes elecciones.
  • 27 de octubre de 2014: En Brasil gana las elecciones Dilma Rousseff por un estrecho margen.
  • 27 de enero de 2015: Llega al gobierno de Grecia la coalición Syriza liderada por Alexis Tsipras.
  • 9 de noviembre de 2015: Consulta en Catalunya, 1,8 millones de personas votan por la independencia.
  • 13 de julio de 2015: Tras el referéndum, Alexis Tsipras, cede ante las autoridades de la U.E., el BCE y el FMI. Primera capitulación de Syriza.
  • 6 de diciembre de 2015: El Frente Nacional gana las elecciones provinciales en Francia con un 25% de los votos.
  • 4 de mayo de 2016: Donald Trump se perfila como el candidato republicano a la Casa Blanca.
  • 5 de mayo de 2016: Huelga general contra el gobierno de Syiriza.
  • 22 de mayo de 2016: Norbert Hofer del FPO (partido de la extrema derecha en Austria), se queda a 30.000 votos de la victoria. Posteriormente los tribunales invalidan la victoria del candidato ecologista.
  • 24 de junio de 2016: Referéndum en el Reino Unido, victoria del brexit con un 51,9% frente al 48,1%. A la cabeza los candidatos ultranacionalistas.
  • 26 de junio de 2016: Rajoy gana la segunda vuelta de las elecciones en España con un 33,03%.

 
Diez posibles motivos que podrían explicar la victoria del Partido Popular en las elecciones generales del 26 J
 
1. La coyuntura internacional favorecía al PP
Como decíamos al comienzo la cronología de los hechos es bastante ilustrativa. De las convulsiones económicas se pasó a las movilizaciones, y, de éstas, a la contraofensiva de las clases dominantes que tiene como corolario la imposición de fuertes planes de ajuste económico, cercenamiento de libertades, devaluación salarial, desempleo, ascenso del nacionalismo y ultranacionalismo, y, derrotas incluso en las victorias (como es la conversión de Syriza a la estrategia de la Troika).
Por sí solos, estos hechos no son determinantes a la hora de dilucidar un resultado electoral en un país. De hecho, el marco era casi igual de desfavorable el 20 de diciembre que el 26 de junio (salvo el referéndum sobre brexit del Reino Unido); sin embargo, desde mi punto de vista, este contexto internacional afecta a las percepciones de los votantes aquí.
En primer lugar el referéndum en el Reino Unido pudo haber provocado un miedo a lo desconocido y consolidó al PP como la fuerza más conservadora y de orden.
Otro de los elementos que afectan a los votantes de izquierda es el “caso griego”. Un país con una situación similar a la de España (aún peor) que, tras casi treinta huelgas generales, es capaz de llevar al poder a un nuevo partido de izquierdas (el Podemos griego), y éste, después de una metamorfósis se convierte en el instrumento de la UE.
En este contexto también la situación de Venezuela y la utilización por parte de todos los partidos contra Podemos, también pudo alimentar el voto más conservador.
 
2. La evolución económica más estable
Partiendo de la caracterización que España sigue en crisis económica, social y política, deberíamos intentar avanzar en una serie de matices que también afectan a la percepción que la ciudadanía tiene de la situación.
Tras los ajustes que se llevaron a cabo desde 2010 (pero en particular desde el 2012 con el gobierno de Rajoy), se pasa de una situación global de hundimiento a otra donde se estabilizan algunos determinantes económicos.
Como en toda crisis, las clases dominantes, lo que hacen es aplicar las viejas recetas neoliberales: devaluar la mano de obra, eliminar competidores y crear nuevas condiciones para la inversión de capitales (salarios, deuda, legislación). Todo eso se ha hecho en España en estos años.
Estas medidas producen un sufrimiento y la ruina de amplios sectores de la población: 10 millones de pobres, es decir, el 22% en el umbral de la pobreza (el segundo país de la UE que más desigualdad generó la crisis económica detrás del Reino Unido), 6 millones de desempleados en el pico de la crisis (28% según la EPA y el 20% este año), hundimiento de los salarios de los trabajadores del sector privado y después en el sector público (con caídas hasta del 30%), subida de impuestos que afectan a las clases trabajadoras y populares, etc. Pero al mismo tiempo, estas medidas producen efectos “beneficiosos” tanto para los intereses de unas clases privilegiadas como de otros sectores de renta media alta.
Mientras que el PIB cayó en España durante los años 2009 (-3,6%), 2011 (-1%), 2012 (-2,6%), 2013 (-1,7%), a partir del año 2014 se revierte la tendencia (+1,4%) y 2015 (+3,4%). Este factor, pese a la crisis crónica y global, hace que muchos sectores de la población comiencen a percibir que las cosas han empezado a mejorar de la mano del Partido Popular. No nos referimos –exclusivamente- a los que han mejorado objetivamente (el número de millonarios ha aumentado un 30%), o incluso a los numerosos empresarios vinculados a las exportaciones o al turismo; sino a una porción importante de clases medias o trabajadoras con un nivel de vida estable (familias donde siguen entrando dos y tres salarios medios) que, aunque no están recuperando todo el poder adquisitivo, sí al menos ven los datos de la economía con más optimismo.
Esto no explicaría por sí mismo los casi 8 millones de votos que tuvo el PP, pero ahonda en la multiplicidad de las causas. A nadie escapa que entre esos ocho millones hay un gran porcentaje pertenecientes a las clases populares que, o bien simpatizan ideológicamente con las derechas, o bien votan de forma pragmática al PP porque son (a pesar de la corrupción) los que mejor gestionan la crisis económica y los que más hicieron hincapié en un gobierno estable.
 
3. La desmovilización social siempre beneficia a las derechas
Estoy convencido que ésta es la causa política principal del techo al que parece haber llegado Unidos Podemos (5.049.734, lo que significa el 21,10% junto con IU).
La desmovilización social también estaba presente el 20 D, por lo tanto no se puede decir que sea la razón principal de la pérdida de un millón de votos en seis meses (después analizaremos otras cuestiones), pero abona un clima que favorece a los partidos de la estabilidad (PP, PSOE y Ciudadanos).
Es verdad que la desmovilización social es un hecho objetivo cuya responsabilidad no recae en Podemos. Sin embargo la apuesta política de la dirección de Podemos fue explícita a favor de la “maquinaria electoral” y en detrimento de todas las estructuras de movilización social (círculos o impulso de iniciativas).
Ahora se empiezan a pagar las consecuencias de dos años y medio de desmovilización social. Por eso, es necesario, volver a retomar la lucha, más aún, cuando lo que se avecina es un nuevo plan de ajustes como ya anunciaba Bruselas que ha puesto como justificación la desviación del déficit público en un 0,9% del PIB.
 

4. El hundimiento de la socialdemocracia
Aunque se trata de un largo proceso que viene de muy atrás, con el estallido de la crisis económica se ha evidenciado que la vieja socialdemocracia es una constelación de partidos al servicio del gran capital internacional. Desde el PSOE hasta la socialdemocracia en Alemania, Francia o Grecia, todos, han jugado un papel de socorristas de los intereses de las grandes corporaciones financieras. En Alemania y Grecia aliándose con la derecha en el gobierno. En Francia y España haciendo las reformas laborales que desean las élites del poder.
¿Cómo van a ser una alternativa a los partidos conservadores si realizan el mismo programa que ellos? Por eso su crisis es galopante amenazando en algunos países como en Grecia (PASOK) con la desaparición.
Los últimos cuarenta años de hegemonía neoliberal han significado un afianzamiento de todas las alternativas de derechas. En los últimos nueve años (2008-2016), con la crisis, ese proceso se ha agudizado. La socialdemocracia ha mutado en partidos social-liberales. Esta hegemonía solo se ha roto puntualmente en el caso griego y en el reciente ascenso de los partidos ultranacionalistas.
 
 
5. El globo que empezó a pincharse: Ciudadanos
Entre las diez causas que he barajado sobre la obtención de una mayoría social por parte del PP, creo que la caída de Ciudadanos es decisiva ya que afecta a la coyuntura específica entre el 20 D y el 26 J. En seis meses podríamos estar hablando de un trasvase de 400.000 votos (de los algo más de 600.000 que aumenta el PP). Esto es lo que le da al PP (junto con una mayor movilización de sus electores el 26 J ante el peligro de Podemos) una mayoría de 137 diputados (14 más que el 20 D).
El perfil sociológico de Ciudadanos es un voto de derechas más joven que el del PP en las grandes ciudades. Todo eso es lo que ha recuperado el PP. También ha influido en ello el cambio que el IBEX 35 ha empezado a hacer respecto a Ciudadanos. El “Podemos de derechas” era un invento del marketing para debilitar a Podemos pero no a su partido tradicional.
 
 
6. El efecto Podemos fortaleció al PP
Podemos se enfrenta a grandes desafíos y “desafiadores”. Nunca antes una fuerza política había reunido tantos enemigos (con excepción de los partidos independentistas).
Podemos perdió un millón de votos (1.087.000) en solo seis meses. Ya hemos dicho antes que la desmovilización social a quien más afecta es a Podemos pero la misma ya estaba instalada antes del 20 D, por tanto eso no lo explica todo. Las causas tendrán que analizarse detenidamente, aunque me inclino a pensar que se trata de una combinación de múltiples factores que provocan la huida de votos a izquierda, derecha y a “quedarse en casa”.
Lo que sí parece más claro es que la posibilidad de que Podemos superase al PSOE e incluso le disputase la victoria al PP, fue una motivación extra para el electorado conservador. La campaña contra Podemos nació del poder económico y del aparato del Estado, logró movilizar a las clases privilegiadas aterradas ante la perspectiva de un gobierno de izquierdas dirigido por Pablo Iglesias; también a un sector de la clase media que antes votó a Albert Rivera y por supuesto a sectores de las clases populares como los pensionistas a los que se les contaba que si no votaban, el país acabaría en quiebra como en Venezuela o Grecia.
 
7. La cuestión catalana y el antídoto del chauvinismo español
El 26 J hubo dos comunidades donde no ganó el PP: Catalunya y Euskadi. ¿Casualidad? Para nada. Como decíamos antes, las dos comunidades donde ganó Podemos. Eso hace que veamos un mapa asimétrico donde el nacionalismo españolista del PP le hace crecer fuera pero le debilita en esos lugares. Es una opción consciente de la derecha a diferencia por ejemplo del PSOE que siempre se ha movido con la ambigüedad.
El ascenso un independentismo catalán dirigido por una parte de la élite política, cultural y empresarial alimenta los prejuicios españolistas, no solo de una parte de la población catalana, sino muy especialmente de la española. Habría que hacer un lento y profundo trabajo pedagógico parecido al que hizo En Comun.
 
 
8. La abstención perjudicó a la izquierda sociológica
La diferencia entre diciembre de 2015 y junio de 2016 fue de 4% menos (73,20% al 69,84%). Eso significaría aproximadamente 1,4 millones de votantes menos en estas elecciones que penalizarían a las opciones situadas en el arco de las izquierdas: Unidos Podemos, EH Bildu y PSOE.
Por el contrario el PP y algunos nacionalismos lograron sacar de sus casas a un electorado que no votó en el 2015. En casi todos los procesos electorales la abstención ha penalizado más a la izquierda que a la derecha.
 
 
9. La dicotomía izquierda y derecha
Mal que les pese a algunos, la sociedad española (como gran parte de los países occidentales) se encuadra en clases sociales, tradiciones políticas y culturales que aparte de las singularidades de cada país o comunidad, se pueden explicar en contextos históricos y generales.
No hemos podido hacer un estudio sobre lo que serían votos de izquierda y derecha a lo largo de los últimos cuarenta años. Pero en casi todas ha venido apareciendo una partición al 50% (con oscilaciones determinadas por los acontecimientos o la singularidad territorial).
El 26 de junio no fue una excepción. Sumando los votos de los cuatro partidos, PP y Ciudadanos sacaron 11.029.954 votos y el PSOE y UP 10.464.452 votos. Lo que representa un 51,4% para las derechas y un 48,6% para las izquierdas.
Habían aprendido la lección y no querían poner en peligro su estabilidad. Sacaron a las calles todo el argumentario político, desde la apelación al miedo (Brexit, Venezuela, Catalunya, el corralito,..), haciendo que la corrupción, el paro, la desigualdad social, la pérdida de democracia política pasara a un segundo plano.
Con ello llevaron a las urnas lo que ya es una realidad en las calles y centros de trabajo: un dominio del proyecto neoliberal sobre el Trabajo.
 
10. El poder de los medios de comunicación
Nunca como ahora se ha dado una concentración tan brutal de los medios de comunicación en manos de unas pocas empresas. Ello no hace sino reflejar la realidad del proceso de globalización financiera de la que estas empresas son un elemento fundamental para perpetuar el control social, la hegemonía política y cultural en manos de las élites económicas y políticas (que se reproducen de forma completamente endógena).
Es esclarecedor como el IBEX 35 ha usado su poder económico en las empresas de comunicación (Prisa, Vocento, Planeta, COPE, Atresmedia, Zeta, etcétera) para inducir el voto y contribuir a la campaña del miedo. Es notorio que fueron estos grupos económicos los que crearon el Podemos de derechas (Ciudadanos) para debilitar la marca original, y para auxiliar al PP (otra cosa es que Ciudadanos haya tenido un curso un tanto errático y que sus creadores comiencen a desinflar el globo).
La mayoría de los grandes medios del país apoyaron en primer lugar al PP, alguno al PSOE (Prisa) y menos a Ciudadanos (El Mundo).
¿Hasta qué punto es una democracia cuando la información está controlada por los grandes grupos empresariales? Y más aún ¿qué sucedió en el 2015 en Grecia cuando tras la consulta se obligó al gobierno a aceptar las peores condiciones bajo la amenaza de quiebra económica?
 
 
Una breve recapitulación
Pese a que en este artículo me sentí obligado a llevar a cabo un frío y desapasionado análisis de la realidad, posiblemente cargando las tintas sobre los factores que nos son más desfavorables a los militantes anticapitalistas, sigo pensando que esta realidad, por dura y cruda que nos parezca, es susceptible de transformación y cambios.
Pero también es necesario que los militantes y activistas adoptemos una actitud que nos vincule más a la gente corriente, a los lugares comunes donde cada individuo pasa ocho, doce o quince horas de su vida que es el trabajo, con sus compañeros y, además, con sus vecinos.
Es necesario que saltemos un poco de la autosatisfacción de los nuestros y nuestro entorno virtual, para ir a las preocupaciones, sufrimientos o alegrías de la trabajadora precaria, el desempleado, el joven que busca curriculum en mano, la profesional de la salud y la educación, o el autónomo que sigue haciendo ñapas en negro o el inmigrante con riesgo de desahucio.
Más allá de las cifras que he dado en este artículo se esconden vidas, sentimientos, lágrimas, desesperanzas e incluso suicidios. Eso es lo que tenemos que cambiar. No hay un proyecto terminado. No hay la certidumbre de otras épocas. Hay la mayor injusticia que hemos vivido, al menos, en mis últimos cuarenta años.

 
Jesús Jaén
Madrid, julio de 2016