Por una educación emancipadora, más allá de las determinaciones alienantes, deshumanizadoras y destructivas del capital, en sintonía con la perspectiva ontológica de la tesis de Marx, Lukács y Mészáros

 Por una educación emancipadora, más allá de las determinaciones alienantes, deshumanizadoras y destructivas del capital, en sintonía con la perspectiva ontológica de la tesis de Marx, Lukács y Mészáros.

 
 
Celeste Deográcias de Souza Bitencourt (Universidad Federal de Minas Gerais-UFMG)
celdeminasfae@yahoo.com.br
Daniel Handan Triginelli (Universidad Federal de Minas Gerais-UFMG)
daniellic.bchistoria@yahoo.com.br
Hormindo Pereira de Souza Junior (Universidad Federal de Minas Gerais-UFMG)
hormindojunior@gmail.com
 
 
 
Resumo
 
 
A partir de la lectura inmanente de los textos que componen el aparato teórico de la producción intelectual de los filósofos Marx, Lukacs y Mészáros, el artículo se propone contribuir con el debate alrededor de la educación y la violencia, que es posibilitada y practicada por las bases que estructuran la lógica de la propiedad privada en la sociedad de clases. En los textos analizados, estos filósofos explican el origen, la esencia de la violencia del sistema del capital y la incidencia de éste en los demás complejos sociales como la educación, al mismo tiempo que indican principios orientadores en el sentido de la superación de la auto alienación hacia la emancipación humana. Tomamos el procedimiento de lectura y análisis inmanente para lograr los resultados mostrados en este artículo. Creemos que este procedimiento nos permite comprender más profundamente la concepción de estos filósofos y a asimilar la realidad que envuelve el tema investigado así como los principios orientadores que apuntan hacia la superación de la actual realidad histórica social, en la perspectiva de la emancipación humana.
Palabras claves: Educación; Violencia; Emancipación humana; Ontología del ser Social
 
 

 

Introducción
 
 
¿Cómo podemos superar el sistema del capital, que es violento en su génesis y cada vez causa más destrucción, en todos los ámbitos de la vida humana, y tener como perspectiva de una formación humana/educación que nos posibilite construir la plenitud de la emancipación humana[i]? Esta es la pregunta principal de Marx, desde sus primeros escritos hasta su posterior trabajo y, sobre la cual también se inclinan Lukács y Mészáros. Estos filósofos demuestran, en sus vidas y sus obras, su preocupación con la superación, en los términos de Mészáros, con la "trascendencia de la alienación del trabajo" (Mészáros, 2006: 13)
Estos autores buscan, por lo tanto, un proceso radical de transformación social y no sólo las reformas, más o menos profundas, como vemos de forma generalizada ser anunciadas desde la época de Marx, y más intensamente en nuestros días, en forma de las tan consagradas reformas políticas, educacionales, los ajustes económicos, etc. Contra la perspectiva reformista, Marx (2012) elabora la Crítica do Programa de Gotha, también se lucha en Sobre a questão judaíca (2010)y en los Manuscritos Económico-filosóficos (2004), entre otros. En la perspectiva de la superación, Lukács también elabora su Para uma Ontología do Ser Social (2013) y en el mismo espíritu continúa Mészáros en su obra principal Para além do capital: rumo a uma teoria da transição (2002) y cuando él también discute sobre A Educação para além do capital (2005) y sobre “O Socialismo do século  XXI” en  O desafio e o fardo do tempo histórico (2007).
Nos detendremos más directamente en las formulaciones de Lukács (2013) y Mészáros (2002; 2005; 2006; 2007; 2011). El primero en su obra tardía Para uma Ontologia do Ser Social  reanuda, a través de la génesis histórica y filosófica, los caminos señalados por la teoría materialista histórico marxista. De esta manera, la centralidad de la categoría de trabajo en la constitución del ser social que, en su complejo de auto constitución categorial, se manifiesta en la interrelación del acto consciente de la transformación y superación, no eliminación de las barreras naturales y consecuentemente en la ocurrencia de la doble transformación, es decir la construcción del mundo humano y toda la complejidad que eso involucra, además, de su propia constitución, pasando de ser natural al ser constituido socialmente.
Mészáros busca en la preparación de sus obras, basarse en la concepción original de Marx. Tanto es así que su obra, primeramente más conocida y premiada, tiene el titulo de Teoría da Alienação em Marx (2006), en la que enfatiza que la "crítica de la alienación[ii] parece haber adquirido una nueva urgencia histórica". En esta también indica la esencia de la crisis educativa, ¿Qué deben investigar principalmente si su rol es entrenar a los hombres para "seguir sirviendo a las relaciones sociales de producción alienadas"? ¿O de desafiar a los procesos de "internalización" de la alienación y la reificación del orden establecido? Mészáros, en O Desafio e o fardo do tempo histórico (2007), profundizó su crítica, pero también indica los principios orientadores que deben guiar una perspectiva emancipadora de la educación y contra la violencia deshumanizadora del capital.
Para cumplir con nuestros objetivos, nos orientaremos prioritariamente, por una lectura y análisis inmanente, de las obras de los filósofos Lukács (2013) y Mészáros (2002; 2005; 2006; 2007; 2011). Este procedimiento nos permitirá identificar, entender más profundamente y explicitar con precisión el tratamiento dado por los filósofos, a las categorías mencionadas.
 
 
El proceso de formación humana a partir del desarrollo material/ histórico del trabajo y la violencia del sistema del capital desde la perspectiva de Lukács
 
 
 
Entendemos que los problemas envolviendo la categoría violencia están directamente relacionados al continuo proceso de construcción de la historia humana. El ser social, en su proceso de desarrollo material/histórico, en medio del conjunto de la totalidad categorial que lo compone, alcanza niveles cada vez más sofisticados en lo que Marx llama de "metabolismo del hombre, de la sociedad, con la naturaleza" mediado por la fundadora y central categoría de trabajo.
Como resultado de ese recorrido, el ser humano desarrolla en cada período, estructuras cada vez más complejas de sociedad, hasta estructurar las sociedades pautadas por la lógica del capital. Su desdoblamiento consecuente, culmina en la propiedad privada de los medios de producción. Ese es el punto que, a partir de los autores anunciados, entendemos que es la génesis de la violencia. Sin embargo, dentro del desarrollo del trabajo y de las fuerzas productivas, la conducción del ser humano hacia su humanización, es decir, las categorías de formación y emancipación humana están inseparablemente entrelazadas a la categoría del trabajo. Sin embargo, con los desdoblamientos que conducen al desarrollo y realización del capital y su consecuente práctica de sujeción del trabajo al último, en fase avanzada, la sociabilidad capitalista, al mismo tiempo promueve, violentamente, su proceso contradictorio, que sea, su deshumanización.
Lukács se dedicada a comprender y exponer la mediación fundamental, de la relación entre el hombre y la naturaleza a partir de la categoría de trabajo. Centrándose en la teoría social marxista, la centralidad de la misma, en el conjunto categorial que constituye el ser social, en su totalidad, compone la concreción del ser en el mundo y su desarrollo a partir de la interacción categorial. Según Lukács,
Por supuesto que nunca se debe olvidar que cualquier etapa del ser, en su totalidad y en sus detalles, tiene carácter complejo, es decir, que sus categorías, incluso la más céntrica y determinantes, sólo pueden ser comprendidas correctamente dentro y desde la constitución global del nivel de ser que se trata. Incluso una mirada superficial a ser social muestra la inextricable imbricación en que se encuentran sus categorías decisivas, como el trabajo, el lenguaje, la cooperación y la división del trabajo y muestra que ahí surgen nuevas relaciones de la conciencia con la realidad y por eso con ella misma etc. (Lukács, 2013: 41).
Para el filósofo húngaro no es posible comprender, adecuadamente, esas categorías por separado. Para alcanzar y conocer totalmente el ser social, Lukács reivindica.
Al método marxiano de las dos vías, ya analizado por nosotros: primero se descomponen, a través de la vía analítico- abstractiva, el nuevo complejo del ser, para poder, entonces, desde esa base, volver (o avanzar rumbo) a seres sociales complejos, no sólo como un dado y por lo tanto simplemente representado, pero también comprendido en su totalidad real (Lukács, 2013: 42).
Para entender los problemas relacionadas con la violencia en la sociabilidad humana, mientras acto que afecta el ser social en su proceso material histórico de producción y reproducción de la vida, es necesario, respetando los límites de este artículo, recorrer el proceso de constitución del ser. Ese se basa a partir del salto ontológico alcanzado por el trabajo, como nos informa Lukács (2013). De esta manera, el trabajo es la categoría que posibilita al ser su pasaje lento y progresivo del estado orgánico, que en un momento histórico determinado ocurre y, aquí, "ya no estamos dentro de la esfera de la vida orgánica, pero en superación de principio, cualitativamente, ontológico" (Lukács, 2013:45).
Al reconocer que en el acto de trabajar el ser deja su condición puramente biológico y se eleva a una etapa ontológicamente de existencia superior, auto constituyéndose en cuanto ser que se establece en el mundo y lo transforma, al mismo tiempo que a sí mismo, identificamos, aun reconociendo que no hay una fecha de cuando se produce el acto en sí, pero solamente reconocer, a través del desarrollo de estudios que demuestran los rasgos de la civilización dejados por las civilizaciones anteriores, los elementos que posibilitan desnudar la vía de construcción  material/social del mundo humano.
De tal modo está enunciado la categoría ontológica del trabajo central: a través de él se lleva a cabo en el ámbito del ser material, un puesto teleológico mientras el surgimiento de una nueva objetividad. Así, el trabajo se convierte en el modelo de toda la praxis social, en la cual, de hecho – aunque a través de mediaciones a veces muy compleja – siempre se realizan colocaciones teleológicas, en último análisis, de orden material (Lukács, 2013: 47).
Como bien dice Lukács (2013), este proceso posible por el hecho de que, en la constitución del trabajo, ocurre el despliegue categorial, y sometido a la categoría establecida, estar presente en la categoría de la teleología, inexistente en los demás seres orgánicos. En el trabajo, hay en sí, la continua eficacia de colocaciones teleológicas materializando la transformación de lo idealmente existente, en las cosas que existen en el mundo, es decir, partiendo de la casualidad existente en las cosas transformadas que, en sí mismo, la producción humana agrega valor de uso para la satisfacción de sus necesidades.
Para la satisfacción de las necesidades humanas, fuera de tener idealmente el proyecto de lo que se pretende producir, es necesario conocer los medios que posibilitarán lograr tal objetivo. También en este caso, es necesario conocer las propiedades de los objetos utilizados en la objetivación del proyecto, como es fundamental reconocer las propiedades causales que componen el objeto y contienen en sí la posibilidad de satisfacer la demanda. Por esta razón, es imposible establecer una jerarquía entre causalidad y teleología, como pretendían las teologías y filosofías pre-marxianas, es un proceso que en su totalidad participan causalidad y teleología.
A partir de este desarrollo, el hombre comienza a producir conocimiento sobre las cosas existentes y construir, además de las cosas necesarias para su condición de vida, el conocimiento y dominio sobre la realidad que está fuera de si. Los medios de producción, constante investigación y desarrollo de los mismos, pasan a ser una nueva necesidad de la condición de existencia. El hombre, ya no se limita a satisfacer las necesidades inmediatas, le interesa al ser social crear las condiciones y los medios a partir del conocimiento y dominio de la naturaleza, que hace posible la permanente satisfacción de estas necesidades.
Por eso, Lukács (2013), en relación a la proposición de Hegel de elegir la predominancia de los medios en relación a la satisfacción de las necesidades, realiza la confrontación de Marx con Hegel cuando coloca que: "podemos ver cómo el consumo no sólo mantiene y reproduce la producción, pero también ejerce, a su vez, cierto influjo sobre la producción". De esta manera, a partir de Marx, el filósofo húngaro entiende que "la producción es el momento predominante en aquella relación (aquí: los medios en el colocar teleológico), mientras la contraposición hegeliana, en consecuencias de sus demasiadas confrontaciones bruscas, deja a un lado su significado social real" (Lukács, 2013:58).
Lukács (2013), en segundo lugar, confiere éxito a la colocación de Hegel cuando explica que por el medio, el hombre extiende su dominio sobre la naturaleza exterior, aunque, al final del proceso, el hombre permanezca sometido a ella. Sin embargo, realiza el movimiento de  avance o superación la posición hegeliana, al demostrar con mayor intensidad, a partir de Marx, la superioridad de los medios.
Desde el desarrollo material/histórico del complejo categorial expuesto, el ser social desarrolla la vida social exponencialmente, la socialización, en consecuencia, su dominio sobre la realidad externa para sí y la producción de cosas útiles en la constitución continúa del mundo humano y de las condiciones adecuadas para su existencia. En esa trayectoria, el hombre desde sus primeras formaciones sociales, es decir, la más primitiva hasta el desarrollo y consolidación de la forma compleja más elaborado hasta nuestro actual momento histórico, que es el capitalismo, se ocupó en generar valor de uso a producción de cosas útiles a la vida particular y social. Con el desarrollo histórico y social el hombre aumenta la producción de valores de uso, aumenta potencialmente el surgimiento de nuevas necesidades para ser satisfechas. Como Lukács (2013):
En la génesis ontológico del valor, debemos partir, pues de que en el trabajo como producción de valores de uso (mercancías) la alternativa de lo que es útil o inútil para la satisfacción de las necesidades se establece como problema de utilidad, como elemento activo de ser social (Lukács, 2013:111).
El avance de las fuerzas productivas se relaciona con este proceso humano, concretiza la producción a partir de la división social del trabajo y a generar valores económicos (valores de cambio).
¿Cómo podrían, pues, sus colocaciones de valor constituir valor económico? El propio valor está presente objetivamente y es exactamente su objetividad que determina – aunque objetivamente no con la certeza apropiada y subjetivamente sin una adecuada conciencia –  las colocaciones teleológica singulares, orientadas por el valor (Lukács, 2013:113).
Este elemento desencadena una tela de complejidades alrededor de la categoría valor, hecho que transforma toda la producción de cosas en mercadorías y objetivo en sí, el ahorro de tiempo, presentándose como base para toda la economía. Con el avance demostrado, se verifica la necesidad de regular los tiempos de trabajo necesarios para el desarrollo de las prácticas sociales alrededor de la generación de valor por el trabajo, mientras que en la singularidad del campo individual es necesario administrar su tiempo en el aprendizaje del conocimiento que le haga posible componer esta nueva estructura social.
Ahorro de tiempo, al final se reduce a esto toda la economía. De la misma forma, la sociedad tiene que distribuir adecuadamente su tiempo para conseguir una producción de acuerdo con la totalidad de sus necesidades; de la misma forma que el individuo tiene que distribuir su tiempo adecuadamente para adquirir conocimientos en las proporciones adecuadas o para realizar adecuadamente las diferentes exigencias de su actividad. Ahorro de tiempo así como una distribución planificada del tiempo de trabajo entre los diferentes ramos de la producción, sigue siendo la primera ley económica sobre la base de producción (Marx apud Lukács, 2013:113).
El proceso en cuestión debería permitir al ser social concretizarse en el mundo, extender su dominio sobre la naturaleza, reducir el tiempo necesario a la producción y disfrutar de tiempo libre para desarrollar toda su potencialidad humana. En este sentido, en Marx dice:
Si consideramos la sociedad burguesa como un todo, la propia sociedad, es decir, el hombre mismo en sus relaciones sociales, aparece siempre como resultado del proceso de producción social última. Todo lo que tiene forma fija, como el producto, etc., aparece sólo como un momento evanescente en este movimiento. El propio proceso de producción inmediato aparece ahí apenas como un momento. Las propias condiciones y objetivaciones del proceso son igualmente momentos de él,  en relaciones recíprocas, relaciones que ellos reproducen como producen de forma nueva. Es su propio proceso de movimiento continuo, en que ellos se renuevan así mismos, asi como el mundo de la riqueza que crean (Marx apud Lukács, 2013:115).
De esta manera, este movimiento crea categorías complejas, que aquí no hay ninguna forma de entrar, que permiten al hombre lograr la producción de riqueza sobrante, funda la sociedad del capital pautada en la apropiación privada de los medios de producción y por consiguiente de la riqueza social producida. De esa forma, él mismo, ve su única propiedad, su fuerza de trabajo, ser transformado en mercancía, la más importante, digamos, en el proceso de producción, pero pasa a una relación extrañada con los objetos y bienes que produce. Su trabajo en este sentido, ya no cumple su tarea primera tarea ontológica de liberar del reino de las necesidades y aunque esta última esté, a un cierto punto imbricada en el trabajo extrañado, capitalista, su trabajo de esta manera, sólo garantiza las condiciones para lograr la satisfacción de sus necesidades básicas.
Este modelo de existencia social realiza a sujeción del trabajo a su lógica organizativa y los productos del trabajo los transforma en mercancía para ser consumido en el mercado. Aquí consideramos que está la génesis de la violencia que somete al hombre a un proceso dialéctico hacia la efectiva condición de su libertad, al mismo tiempo, que lo mantiene en el proceso contradictorio en el modelo societario capitalista. Tratamos aquí la cuestión de la formación humana como condición educativa ampliada, es decir, más allá de la formalidad de las escuelas. El hombre se basa a partir del desarrollo de la categoría trabajo, en su eterna relación de transformación de la naturaleza, el hombre convierte lo que es natural y a sí propio, de esta manera, más allá  de la formalidad de la educación como, por lo general, es tratada en los círculos sociales y académicos entendemos que el trabajo cumple con su función formadora, educa al ser humano en su totalidad como constitución de ser social.
 
 
Mészáros tematiza la educación a partir de las determinaciones alienantes, deshumanizantes y destructivas del capital.
El filósofo húngaro István Mészáros (2005, 2006, 2007) tematiza la educación a partir del proceso más amplio de análisis del sistema de sociometabólico del capital, que se desarrolla en su obra Para além do capital: rumo a uma teoria da transição (2002), para tal realiza dos movimientos: el de la crítica (negación) y el de la proposición (positivo). En su proceso de crítica al sistema del capital,  Mészáros apunta, sin embargo, que en la mejor fase ascendente de su desarrollo este sistema era inmensamente dinámico y, en muchos aspectos, también positivos y como tal puede producir las utopías educativas nobles como la educación moral de Kant de la educación estética de Schiller (Mészáros, 2007: 294-295).
Pero, para Mészáros (2011) comenzó en los años de 1970 la fase actual decadente de la historia del capital, que caracteriza su descendiente momento. Este sistema de control global de producción y de la reproducción societaria, se basa en la explotación del trabajo. Y en su lógica perversa y expansiva es un proceso práctico, potencialmente letal de acumulación ampliada de capital, cuyos profundos antagonismos y contradicciones llegan, de acuerdo a Mészáros (2011), a sus “límites estructurales absolutos del capital", que caracterizan la "crisis estructural del capital". Esto genera destrucción ilimitada, perceptible en la crisis permanente en todos los ámbitos de la vida, como el económico, social, político, ecológicos, culturales, educativas y religiosas, cuya crisis antes inconcebible, por la amplitud y profundidad, pone en peligro la propia supervivencia de la humanidad.
La actual coyuntura crítica de la historia de la humanidad, provocada por el expansionismo del capital con su potencial de "destrucción total de la humanidad," se acentúa por Mészáros, en la medida que analiza el poder de destrucción, antes impensable, que hoy está a disposición de la humanidad. A través de este se puede alcanzar fácilmente el completo exterminio de la raza humana, a través de una variedad de medios militares, como ya hemos presenciado en el siglo XX, a través de las dos guerras mundiales extremadamente destructivas y de el genocidio de las armas nucleares y continuamos presenciando con las guerras injustificadas y permanentes, o incluso producidas, sobre todo por el poder hegemónico y belicista estadounidense.
La grave amenaza para la vida humana, se debe también a la naturaleza destructiva del control sociometabólico del capital en nuestro tiempo. Esto se manifiesta por la predominancia cada vez mayor de la "producción destructiva" de sí mismo y por el proceso de devastación del medio ambiente natural, causado por esto y que pone en peligro las condiciones elementales de la existencia humana en el planeta. Como comúnmente escuchamos que es denunciado por los medios de comunicación como "cambio climático" o en un enfoque más crítico como en Foster (2014) que reconoce que "el mundo está atravesando “límites planetarios” cruciales" y como comprueban los estudios de los "prestigiosos científicos climáticos”, cuya “la preocupación principal es lo que podría llamarse “la Gran Fractura" en la relación humana con la naturaleza, porque se han atravesado los límites del sistema terrestre [...].
Pero la génesis del carácter violento y destructivo de esta formación social basado en la dominación y subordinación estructural del trabajo al capital, siempre ha sido denunciada por Marx, como siendo el principio del bellum omnium contra omenes. O en los términos de que la historia de la humanidad ha sido la historia de la lucha de clases, cuya relación entre los seres humanos en la forma conflictiva/adversa fue tomada como natural a lo largo de nuestra historia. Marx desmitifica este orden, mostrando su carácter histórico y que debe ser reemplazado por la creación y consolidación de un nuevo orden social, basado en la igualdad sustantiva y gestionado por los “productores/trabajadores libremente asociados" como Mészáros, también, así que es pronunciado.
Mészáros hace hincapié en la posibilidad y en la necesidad del socialismo en el siglo XXI como una "urgencia histórica", porque por el mismo no puede haber salida de ninguna manera de esta trampa destructiva de la humanidad sin erradicar el sistema del capital de su control de proceso de sociometabólico establecido. Aunque el capital continúe negando la posibilidad de ser históricamente superable, él insiste en su máxima de que "no hay ninguna alternativa". Especialmente después de la implosión de la primera grande tentativa en el siglo XX de establecer una "sociedad pos-capitalista"[iii], en la Unión Soviética y en toda Europa Oriental.
Aunque al frente de esta coyuntura ideológicamente desfavorable, Mészáros advierte que dada la cada vez más profunda crisis estructural del capital, la institución bien fundada de la alternativa socialista es más urgente que nunca. Pero al mismo tiempo, debido a la “pesada evidencia histórica del desarrollo de tipo soviético", Mészáros (2007:30) advierte que "solamente por la reexaminación socialista plenamente consciente y autocríticamente comprometido de las medidas tomadas con intenciones emancipadoras – tanto en el pasado como en el presente – será posible tornar los cimientos del socialismo en el siglo XXI más seguro" y no incurrir en los errores cometidos en el siglo XX.
Según Mészáros la actual coyuntura crítica de la historia humana y la dramática urgencia del tiempo demandan soluciones durables y viables, mediante un cambio estructural global y radical en el orden sociometabólica, que trae consigo la exigencia de una redefinición cualitativa de las determinaciones sistémicas de la sociedad. Porque los ajustes parciales y mejoras marginales no son suficientes para enfrentar el reto, éstos sólo pueden reproducir en escala ampliada los peligros claramente identificables, tanto en el ámbito de la destrucción económica y militar, como en el plano ecológico.
Y en la consolidación de este sistema, para Mészáros la educación contribuye de forma fundamental a través de dos procesos. Uno por la vía del adoctrinamiento permanente a través de la inmensa mayoría de las personas que son sometidas a las más estrechas concepciones de "racionalidad instrumental". Señala que mientras más "avanzada" es la sociedad capitalista, es más "unilateralmente enfocado sobre la producción de riquezas como un fin en sí mismo" y más, explora las "instituciones educativas en todos los niveles, desde escuelas preparatorias hasta universidades" [...], para cumplir con su papel en la “perpetuación de la sociedad de mercancías". El proceso de adoctrinamiento los impregna a todos con "los valores de orden social del capital como el orden natural inmutable, racionalizado y justificada por los ideólogos de sistema más sofisticados en el nombre de la “objetividad científica” y de la “neutralidad de valor". Incluso la educación institucionalizada siendo limitada a unos pocos años de vida económicamente conveniente de los individuos y se aplica de forma discriminatoria y elitista, el proceso de adoctrinamiento se lleva a cabo con éxito a través del proceso de la "educación continua" de la gente en el "espíritu de tomar como dado el ethos social dominante, internalizando "consensualmente", con esto, la proclamada inalterabilidad del orden natural establecido". Mészáros (2007) explica que la "educación continua" tiene éxito porque las condiciones reales de la vida cotidiana fueron dominadas totalmente por el ethos capitalista, sometiendo a las personas – como una cuestión de determinación - el imperativo de ajustar sus aspiraciones así como, todavía no pudo escapar a la difícil situación de esclavitud asalariada (Mészáros, 2007:294).
Mészáros califica el papel de la educación en una sociedad dominada por los imperativos del capital, en los términos de que
Además de la reproducción, en un a escala ampliada, de las múltiples habilidades sin las cuales la actividad productiva no podría ser llevada a cabo, el complejo sistema educativo de la sociedad es también responsable de la producción y reproducción de la estructura de valores dentro del cual los individuos definen sus propias metas y objetivos específicos (Mészáros, 2006: 263).
De esa forma, Mészáros (2006: 275) resume que una sociedad capitalista la educación tiene dos funciones principales: 1 – "la producción de las cualificaciones necesarias para el funcionamiento de la economía" y 2 – "la formación de los cuadros y la elaboración de los métodos de control político". Es en este sentido que debemos considerar la crisis de la educación formal en la histórica crisis estructural más amplia del capital, ya que la "educación formal está profundamente integrada en la totalidad de los procesos sociales y aun en relación a la conciencia del individuo particular sus funciones son juzgadas de acuerdo con   raison d`etre identificable en la sociedad como un todo". Por lo tanto, la actual crisis de la educación formal es sólo la "punta del iceberg". “El sistema educativo formal de la sociedad no puede funcionar tranquilamente si no estuviera de acuerdo con la estructura educativa general – es decir, con el sistema específico de "internalización" efectiva - de la sociedad en cuestión”. La indagación central es “si estas instituciones – incluyendo las educativas – se hicieron para los hombres, o si los hombres deben continuar sirviendo a las relaciones sociales de producción alienadas – este es el verdadero tema de debate” (Mészáros, 2006: 275).
En esta perspectiva de cuestionamiento de los fundamentos de la sociedad como tal y de sus instrumentos y las instituciones en su totalidad, incluso los educacionales, Mészáros (2007:308) insiste en que sólo la "institución y la consolidación de la alternativa hegemónica del trabajo social al sociometabólico control del capital puede ofrecer una manera de salir de las contradicciones y antagonismos de nuestro tiempo". Y esto no puede bajo ningún aspecto funcionar sin abrazar positivamente y conscientemente las fuerzas dinámicas de cambio en todos los niveles de vida individual y social, incluyendo las determinaciones estructuralmente vitales de la reproducción material y cultural de la sociedad, es decir, una transformación cualitativa oniabrangente.
Es en este marco de análisis del sistema del capital como un sistema de control global, que subordina todo a su lógica expansionista y destructiva, pero eso es vislumbrado por Mészáros, y ya era auto evidente para Marx, como una contingencia histórica que tiene la posibilidad y la necesidad de ser superado, que Mészáros analiza la educación, tanto en su papel de reproductor de la orden actual establecida como en su papel de transformador de un nuevo orden social.
Cuando se analiza la realidad social actual como una grave crisis estructural del capital, Mészáros (2007: 227), indica que hoy la "firme alternativa es el Socialismo o Barbarie, de lo contrario la aniquilación completa de la raza humana". Hace hincapié en que esto es un hecho histórico que clama por un conjunto de estrategias coherentes, de un cambio radical, que pueden ser victoriosos. De esta forma Mészáros (2007) da su contribución propositiva, al elaborar los principales objetivos y características de la transformación socialista necesaria, es decir, nos muestra algunos principios orientadores que deben guiar la elaboración de estrategias viables para el futuro próximo y el más lejano.
Alerta de que una auténtica transformación socialista se constituye en una totalidad estrechamente integrada. Por lo tanto, estos principios rectores "son en cierto sentido, puntos Arquímedes que se apoya a si mismo y a los demás a través de sus determinaciones recíprocas e implicaciones mundiales" (Mészáros, 2007:225). Todos tienen igual importancia en el sentido de que ninguno debe ser descuidado o pasado por alto. Habla de unos ocho principios orientadores siendo que "la educación" (perspectiva como "el continuo desarrollo de la conciencia socialista") aparece como la octava parte de éstos, aunque la educación nos interesa más directamente, otros serán mencionadas abajo, sólo que nos ayuden a visualizar la totalidad social en el cual esto se incorpora.
Los otros principios orientadores son: 1 - la búsqueda de la "irreversibilidad" ("el objetivo de la transformación socialista sustentable debe reorientarse firmemente desde la deposición del capitalismo – solamente administrable de forma estrictamente temporal – a la erradicación completa del proceso de sociometabólico del capital"); 2 - "participación" ("la progresiva transferencia de poder de decisión a los" productores asociados ""); 3 - "igualdad sustantiva" ("la condición absoluta de la sostenibilidad"); 4 - "planificación" ("la necesidad de superar los abusos de tiempo cometidos por el capital"); 5 - "crecimiento cualitativo en uso" (la única economía viable"); 6 - "nacionales e internacionales" ("dialéctica complementariedad en nuestro tiempo"); 7 - "la alternativa al parlamentarismo" (la unificación de las esferas de la política y de la reproducción material ") (Mészáros, 2007: 226-316).
La concepción de la educación como el "desarrollo continuo de la conciencia socialista" en la sociedad como un todo, es un proceso complejo, que se articula como se indicó, a todos los demás principios orientadores del proceso de transición socialista, señalado por Mészáros, y sobre el cual nosotros podemos, en este espacio, apenas sintetizar que esta concepción se aparta radicalmente de las prácticas educativas dominantes bajo el capitalismo y sólo puede realizarse por medio de lo que Marx dice , "cuando se descarta la estrecha forma burguesa " y se pueda afirmar “el individuo social rico" en que
es la riqueza sino la universalidad de las necesidades, capacidades, fruición, fuerzas productivas etc. de los individuos, ¿generados mediante el intercambio universal? Qué es sino la elaboración plena del dominio humano sobre las fuerzas de la naturaleza, ¿las así dichas como de la naturaleza como las de su propia  naturaleza? Qué es sino el despliegue absoluto  de sus potencialidades creativas, sin cualquier otra presuposición que no sea el desarrollo histórico anterior que compone esa la totalidad del desarrollo, a saber, el desarrollo de todas las capacidades humanas como un fin en sí mismo, ¿no medido por un padrón prefijado?. Qué es una situación en la que el hombre no se reproduce en una especificidad, ¿pero produce su propia totalidad? No busca permanecer en la condición que asumió, ¿pero se encuentra en medio del movimiento absoluto del futuro? En la economía burguesa – y en la era de producción que le corresponde-, esta preparación plena de lo íntimo del humano se manifiesta como un vaciamiento pleno, esta objetivación universal, como alienación total y la demolición de todos los propósitos limitados y unilaterales como sacrificios del fin-en-sí mismo a un final completamente externo (Marx, apud Mészáros, 2007: 86-87).
Así, el concepto de educación como el "desarrollo continuo de la conciencia socialista" sólo puede realizarse según Mészáros (2007) y retomando Marx, a través de la "educación concebida como la autoeducación radical de los individuos sociales, en el curso de su alteración que sólo puede tener lugar en un movimiento práctico, en una revolución', sólo en ese caso los individuos sociales pueden volverse simultáneamente educadores y educados". Y con eso superar la "dicotomía conservador de todas las concepciones elitistas que dividen a la sociedad en selectos "educadores" misteriosamente superiores y el resto de la sociedad consignada a su posición subordinada permanentemente de "educados", como ha sido subrayado por Marx" (Mészáros, 2007:314), en sus tesis Ad Feuerbach. Por lo tanto, el proceso de una educación más allá de las determinaciones alienantes, deshumanizadoras y destructivas del capital, por lo tanto, debe visar, un proceso emancipador más amplio de toda la humanidad.
 
 
Conclusión
 
Buscamos a través de los estudios de Lukács (2013) y Mészáros (2002; 2005; 2006; 2007; 2011) a la luz de Marx, evidenciar los procesos sociales de constitución/formación de ser social en su trayecto de desarrollo histórico/social, desde su auto-fundación por el trabajo. A partir de tal proceso, se evidenció el edificio categorial que compone el hombre y la construcción social de sus formas de existencia. El proceso de valoración de los productos del trabajo hasta alcanzar su valor de cambio y consecuente consolidación de la sociedad del capital. En este sentido, se identificó la génesis de la violencia de esa realización contra el ser social que, de forma abstracta, hacer su mercancía fuerza de trabajo en el ciclo productivo del sistema, el obstáculo central que lo imposibilita a alcanzar la cima de la libertad plena.
Con el avance de la sociedad capitalista en su configuración destructiva, trae desafíos históricos que necesitamos enfrentarlos si queremos evitar la barbarie total. El acelerado avance de las fuerzas productivas; de la expropiación de la riqueza; del desarrollo de los medios formales de educación para reproducir el orden establecido; la destrucción del medio ambiente que pone en riesgo nuestras condiciones materiales de producción y reproducción de la vida; los nuevos y permanentes conflictos bélicos y la amenaza de una tercera guerra mundial que si llegara a suceder fácilmente nos puede llevar a la extinción, son puntos que no pueden quedarse fuera del análisis de la realidad histórica en que se encuentra la humanidad.
Por lo tanto, Lukács y más concretamente Mészáros en el siglo XX, lanzan luz sobre la necesidad histórica de la humanidad perseguir la perspectiva de la emancipación del trabajo y construir la emancipación humana. Esto es una necesidad urgente, o incurrimos en el riesgo de alcanzar niveles irreversibles de barbaries. Para superar la violencia practicada por la sociedad del capital, es necesario aprender de los errores cometidos en el siglo pasado por las experiencias que objetivaron, sin éxito, la construcción del socialismo. Así como articular conjuntamente con otras cuestiones fundamentales, una educación que tenga como centro las necesidades materiales y espirituales de la humanidad en términos de su emancipación y no de su reproducción ampliada del capital y en consecuencia contribuya con la fundación de una nueva sociabilidad humana. Sólo de esta manera, podemos caminar hacia la superación de la barbarie y anhelaremos la emancipación plena del ser social.
 

 

Referencias
 
Albinati, Ana Selva. Educación: la cuestión de la alienación individuo-género. En.: Infranca, Antonino & Vedda, Miguel (Comp.). La alienación: historia y actualidad. Buenos Aires: Herramienta, 2012.
Costa, Mônica Martins da Hallac.As categorias Lebensäusserung, Entäusserung, Entfremdung e  Veräusserung nos Manuscritos Econômico-filosóficos de Karl Marx de 1844 (1999). Disponible em: http://www.verinotio.org/di/di3_categorias.pdf. Acesso em: 06 de jun. 2014.
Foster, John Bellamy. Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza (2013). Disponible en: http://www.herramienta.com.ar/herramienta-web-15/marx-y-la-fractura-en-el-metabolismo-universal-de-la-naturaleza. Acesso en: 06 de jun. 2014.
Infranca, Antonino & Vedda, Miguel. Introducción: Sobre la gênesis de la categoria de alienación.In.: Infranca, Antonino & Vedda, Miguel (Comp.). La alienación: historia y actualidad. Buenos Aires: Herramienta, 2012.
Lukács, György. Para uma ontologia do ser sócial II. Tradução de Nélio Schneider, Ivo Tonet e Ronaldo Vielmi Fortes. São Paulo/SP: Ed. Boitempo, 2013.
Marx, Karl. Manuscritos Econômicos Filosóficos. São Paulo: Boitempo Editorial, 2004.
_. Sobre a questão judaica. São Paulo: Boitempo Editorial, 2010.
_. Crítica do Programa de Gotha. São Paulo: Boitempo Editorial, 2012.
Mészáros, István. Para além do capital: rumo a uma teoria da transição. Trad. de Paulo César Castanheira e Sergio Lessa. São Paulo: Boitempo Editorial, 2002.
_.  A educação para além do capital. Trad. de Isa Tavares. São Paulo: Boitempo Editorial, 2005.
_.  A teoria da Alienação em Marx. Trad. de Isa Tavares. São Paulo: Boitempo Editorial, 2006.
_.  O desafio e fardo do tempo histórico: o socialismo no século XXI. São Paulo: Boitempo, 2007.
_.   A crise estrutural do capital. Trad. Francisco Cornejo. 2.ed. rev. e ampliada. São Paulo: Boitempo Editorial, 2011.
Tonet, Ivo. Educação, cidadania e emancipação humana.Ijuí: Ed. Unijuí, 2005. (Coleção fronteiras da educação).
 


[i] Este enfoque se refiere en Marx (2004). Un debate más específico sobre la filosofía educativa o política brasileña de educación es importante consultar el trabajo de Tonet (2005).
[ii] Mészáros (2006: 19-20) nos advierte sobre la "complejidad del concepto clave de la alienación", mientras que indican que, para el asimiento de la teoría de Marx de la alienación, el centro del análisis debe ser los Manuscritos de 1844, también nominado Manuscritos de Paris, o Manuscritos Económico-filosóficos. Referenciémonos en su perspectiva, aunque el sujeto en foco no es esa categoría, pero sus implicaciones para el tema de la educación y la violencia. Para entender el tratamiento que se da a esta categoría por Mészáros (2006a), es esencial la lectura de su obra. Otra obra que se puede encontrar para detener el debate en torno a esta categoría es Infranca, y Vedda (2012). En este trabajo se destacan la Introducción: Sobre la génesis de la categoría de alienación, de Infranca, y Vedda (2012) y el artículo de Albinati (2012), Educación : Educación: la cuestión de la alienación individuo-género y esto, especialmente la aclaración de que es en la nota 1, p. 33-34, como el empleo del término. Continúa la búsqueda de una comprensión profunda de esta categoría en Marx y Lukács incluso, instando a los estudiosos e investigadores, como se vio, por ejemplo, la tesis de Costa (1999).

[iii] Esta es otra clasificación única realizada por Mészáros, y que seguramente no puede encontrar unanimidad en el movimiento socialista, porque considera que la experiencia histórica celebrada en la URSS y que influenció todo el este de Europa, como una "sociedad pos-capitalista", y no sociedad socialista o “socialismo realmente existente”, como comúnmente vimos en las referencias.