La razón corrosiva: una crítica al estado y al capital

Bonefeld, Werner

 
 
 
Ediciones Herramienta, Buenos Aires, Argentina, mayo de 2013,
ISBN: 978-987-1505-33-3, 320 páginas.

 
Prólogo de Alberto Bonnet
 
Este volumen reúne, por primera vez, una serie de artículos de Wer­ner Bonefeld que antes estaban dispersos, algunos traducidos al espa­ñol, otros sólo en inglés, en distintas publicaciones. Y como sucede con cualquier libro, pero con más razón con una compilación de artículos que respondieron a preocupaciones diversas, se escribieron en diferentes coyunturas y no aspiraron a convertirse en piezas de sistema alguno, puede leerse de muchas maneras. Voy a intentar aquí, sin embargo, di­bujar un breve itinerario para recorrerlos. Si sirve, este itinerario puede ayudarnos a apreciar con mayor facilidad la diversidad y, a la vez, la co­herencia del pensamiento de Bonefeld, como nos ayuda un buen sendero a recorrer más fácilmente un parque. Voy a señalizar además, en notas al pie, algunos senderos secundarios, que puede evitar quien tema perderse pero que también puede tomar quien quiera seguir recorriendo el parque.
La indignación. El pensamiento que se pone de pie con dignidad, no el que se arrastra detrás de la respetabilidad académica, es el pun­to de partida de Bonefeld (en la parte I). Él insiste en recordarnos que el marxismo no es economía, ni sociología, ni politología (suponiendo que conozcamos el significado de semejante palabrota), sino una crítica radical de las relaciones sociales capitalistas. Y vale su insistencia. Los subtítulos que Marx se empeñó en anteponer a sus escritos (crítica de la economía política) no alcanzaron. Tampoco alcanzó la protesta de sus mejores seguidores, empezando por Karl Korsch en los veinte, porque siempre hubo un Kautsky, un Zinoviev o algún otro representante oficial de una presunta ortodoxia dispuesto a domesticar el marxismo en los cánones de la ciencia establecida. De manera que vale su insistencia. La crítica ad hominem, en el sentido que le diera Marx de una crítica que hunde su raíz en el hombre mismo, en la dignidad mancillada del hom­bre, es entonces nuestro punto de partida.
El primer conjunto de artículos (parte II) está encabezado por una discusión del concepto marxiano de acumulación originaria. Esto no es azaroso. Marx conceptualiza como acumulación originaria el despliegue histórico de esa doble libertad que convierte al productor en un propieta­rio de su fuerza de trabajo, y por ende capaz de venderla, y que a la vez lo convierte en un expropiado de los medios de producción, y por ende forzado a venderla. Esta doble libertad es la condición para la existencia de relaciones sociales capitalistas o, para decirlo a la manera de Bone­feld, la lógica de la separación entre productor y medios de producción subyacente a la acumulación originaria es la presuposición constitutiva de esas relaciones sociales. La centralidad que otorga a la discusión de esta problemática de la acumulación originaria se debe, precisamente, a que la crítica radical no puede asumir las relaciones sociales capitalistas como un hecho dado, como algo meramente existente, sino que debe atravesarlas para develar su génesis y su naturaleza íntima como proce­so permanente y antagónico de separación. La necesidad de reimponer constantemente esta separación desnuda entonces la fragilidad del capi­tal como relación  social.[1]
Remontarse desde las relaciones sociales constituidas hacia el pro­ceso a través del cual se constituyen permite a Bonefeld, a su vez, re­plantear la problemática clásica de las ciencias sociales de la relación entre agente y estructura. El capital no es una estructura constituida que establece un conjunto de condiciones objetivas para la práctica de los agentes, sino una forma, es decir, un modo de existencia, pervertido y conflictivo, del propio trabajo social. Y la clase trabajadora tampoco es un grupo social clasificado a partir del ingreso o la posición en la producción de los individuos que lo integran, sino la materialización de aquella relación social asentada en la separación entre productor y me­dios de producción. Estos trabajos de Bonefeld recuperan así uno de los argumentos centrales de la intervención colectiva que se había plasmado en los noventa en la publicación de los tres volúmenes de Open Marxism: la apertura de los conceptos del marxismo, apertura asentada en el ca­rácter antagónico de los objetos conceptualizados.[2]
El siguiente conjunto de artículos (parte III) introduce, al menos a primera vista, un cambio de registro. Si bien Bonefeld sigue discutiendo conceptos centrales de la teoría crítica, como los de dinero o estado, combina esta crítica conceptual con el análisis de ciertos rasgos más específicos del capitalismo contemporáneo. La evolución del sistema monetario y financiero internacional y de las relación entre los estados nacionales y el capital global, en la denominada globalización, son los ejes de estos artículos. Por cierto, estos ejes ya habían sido abordados por Bonefeld en varios otros trabajos y habían estado durante largos años en el centro de las preocupaciones de los intelectuales marxis- tas anglosajones vinculados con nuestro autor.[3] Nos referimos, en otras palabras, al círculo reunido en la Conference of Socialist Economists de Londres y Edimburgo (Simon Clarke, John Holloway, Peter Burn- ham y otros) y a la crítica de las políticas neoliberales que encaró como respuesta al ascenso del thatcherismo en Gran Bretaña y, en términos más amplios, del neoliberalismo a escala mundial. Bonefeld identifica así la dimensión monetario-financiera como una dimensión decisiva de la globalización y, después de revisar el concepto de dinero en su ínti­ma vinculación con el trabajo abstracto, analiza la imbricación de los estados nacionales y sus políticas monetarias y financieras neoliberales en el movimiento del dinero y el capital-dinero globales. La relación entre los estados nacionales y el capital global, argumenta con razón Bonefeld, no puede entenderse como una relación de mutua oposición entre entidades externas unas a otras, como sucede normalmente en las discusiones acerca del destino del estado en la globalización. Los esta­dos nacionales, activamente involucrados en ese movimiento del dinero y el capital-dinero, continúan desempeñando un papel decisivo en la imposición de la disciplina del mercado sobre la clase trabajadora. Y, en cualquier caso, en situaciones de excepción que se convierten cada vez más en regla cotidiana, la violencia estatal aparece como garante en última instancia del orden de la propiedad privada y el mercado. Las dictaduras a escala nacional y los estados gendarmes a escala global, con su cruzada contra el terrorismo, acompañan así la marcha de los negocios.
El último conjunto de artículos (parte IV) ilumina este sombrío es­cenario de la globalización capitalista con la luz de las luchas anti-(o al- ter-)globalización. Pero no se trata de las protestas que reclaman nuevos mecanismos de regulación del mercado por parte de cualesquiera instan­cias políticas nacionales o internacionales. Bonefeld rechaza y critica ri­gurosamente en estas páginas tanto la variante derechista, fascistizante, como la variante izquierdista, democrática, de esos programas políticos de regulación estatal o interestatal del capital. Se trata aquí, en cambio, de una lucha contra la globalización capitalista que apunta contra el capi­talismo a secas. Pero esta lucha anticapitalista, que tiene a la emancipación humana como horizonte, vuelve a ponernos ante la pregunta acerca de qué significa hoy la revolución.[4] Y Bonefeld, en el artículo incluido a manera de epílogo de esta compilación, intenta rescatar el concepto de revolución del callejón sin salida del leninismo para invitarnos a pen­sar juntos una práctica autoemancipatoria centrada en la autonomía. El reencuentro con la dignidad, más allá del capital y del estado, nos espera al final del sendero.
 
Noviembre de 2012
A. Bonnet es integrante de la Escuela de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas, UBA; profesor en la Universidad de Quilmes.
 
 

[1] El artículo al que nos estamos refiriendo, reciente e inédito en español, es quizás la versión más acabada de una serie de trabajos de Bonefeld sobre esta problemática. El primero fue "Class struggle and the permanence of primitive accumulation", en Common Sense 8, Edimburgo, 1988. Un segundo trabajo clave fue "The perma­nence of primitive accumulation: commodity fetichism and social constitution", publicado en la revista electrónica The Commoner 2, 2001, y acompañado por un interesantísimo debate de esta problemática (véase www.commoner.org.uk). El lector puede consultar en español, finalmente, un tercero: "Capital, trabajo y acumulación primitiva: clase y constitución", incluido en A. C. Dinerstein y M. Neary (comps.), El trabajo en debate. Una investigación sobre la teoría y la reali­dad del trabajo capitalista. Herramienta: Buenos Aires, 2009.
[2] Me refiero a W. Bonefeld, R. Gunn y K. Psychopedis, Open marxism I y II. Pluto Press: Londres, 1992, y W. Bonefeld, R. Gunn, J. Holloway y K. Psychopedis, Open marxism III, Pluto Press: Londres, 1995. En español rescatamos algunos trabajos reunidos en estas compilaciones en W. Bonefeld, A. Bonnet, J. Holloway y S. Tischler (eds.), Marxismo abierto Iy II. Herramienta, Buenos Aires, 2005 y 2007.
[3] Muchos de estos trabajos aún no se tradujeron, entre ellos W. Bonefeld, The re­composition of the british state during the 1980s.Aldershot: Dartmouth, 1993, y W. Bonefeld, A. Brown y P. Burnham, A Major crisis? Thepolitics of eco­nomic policy in Britain in the 1990s.Aldershot: Dartmouth, 1995. Compila­ciones como W. Bonefeld y J. Holloway (eds.), Post-fordism and social form. Macmillan: Londres, 1991 (existe una versión en español: AA.VV., Los estu­dios sobre el estado y la reestructuración capitalista.Tierra del Fuego: Buenos Aires, 1992) y W. Bonefeld y J. Holloway (eds.), Global capital, national state and the politics of money.Palgrave: Londres, 1996 (hay algunos artículos traducidos en diversas revistas) también deben incluirse en esta lista.
[4] Esta pregunta ya había guiado, en buena medida, el volumen colectivo W. Bone­feld y S. Tischler (comps.), A 100 años del ¿Qué hacer? Leninismo, crítica marxis­ta y la cuestión de la revolución hoy. Herramienta: Buenos Aires, 2003.