Exposición en el debate de Enrique Marí

Marí, Enrique

Algunos puntos, cuestiones focales, básicas, las más im-portantes. El hecho de que se discuta acá la cuestión de la ciencia y la filosofía de la ciencia con relación a la ética es una cosa muy importante, porque si uno analiza esto se da cuenta en este siglo, del Círculo de Viena en adelante comenzó con un gran impulso a la filosofía de la ciencia, que ya venía del siglo anterior, del siglo XIX (cuando yo hablo de este siglo me refiero al siglo anterior). Pero resulta que esto que más o menos quedó, a mi modo de ver, el ejemplo a los años 50, 60, poco a poco fue girando, hizo un giro, y actualmente ese giro ha dado de que la mayor parte de los estudios de los intelectuales en general y de los filósofos, sociólogos, etc., radican en la ética, es decir, radican en que las cuestiones de filosofía de la ciencia fueron desplazadas a este momento por congresos, seminarios, reuniones, discusiones acerca de la ética. Como estamos acá, en un círculo marxista, veo que también acá está presente la discusión entre la ética y la filosofía de la ciencia.

Yo, por ejemplo, hace unos 10 años escribí este libro, pero como ustedes ven ya está marchito, las letras casi ni se ven , y es un poco una metáfora sobre mi interés con respecto a la epistemología.

El problema de toda esta discusión... Al marxismo le pasa como a los psicoanalistas. Si uno es marxista, es divisible por dos. Hay muchos marxismos: está el marxismo analítico. Hay muchas posiciones. Entre otras cosas está la cuestión del marxismo analítico. El marxismo analítico, yo creo que en muchas de estas discusiones, en parte, me parece a mí, hay una tendencia a hacer un excesivo análisis, es decir, me acuerdo con respecto a esto hablando sobre la filosofía analítica lo que decía en sus puntos clave. Entonces, a mi me parece que en toda esta discusión uno ve una cierta tendencia de hacer una cosa excesivamente analítica.

Aclarado esto, a mi me parece que ante las distintas posiciones. que ambas son fundadas, pero mi simpatía va por las presentaciones un poco que hace Dussel en sus trabajos, fundamentalmente no tanto de si aceptar de que hay un tercer criterio, un criterio de demarcación, sino si la crítica es necesaria, al margen de si la crítica viene pre o después del conocimiento ontológico, es necesaria para tener un concepto de la filosofía de la ciencia.

Y yo creo que evidentemente esa crítica es necesaria, en este sentido: Por ejemplo, cuando agarra a todos estos autores, por ejemplo, Popper y Lakatos. Popper tiene un mundo objetivo de ideas, un tercer mundo de ideas. Un mundo objetivo de ideas, donde él le da una prioridad sobre los dos mundos anteriores, el mundo material y el mundo conceptual, que responde a las ideas, que transforma el mundo material. Lo que hace es crear un mundo objetivo de ideas, los libros, en este momento las computadoras, la biblioteca de Alejandría. ¿Con qué propósito? ¿cuál es la razón por la que crea este mundo, que por otro lado, la propia consideración de Popper con respecto a la historia interna y externa? Lo hace para defender los criterios de la historia interna de la ciencia, una historia que sólo rinde cuentas de lo que en definitiva son los procedimientos lógicos, metodológicos, sistemática de la ciencia, con lo cual lo preserva de la historia externa de la ciencia. Entonces, la historia externa de la ciencia, que hace a la psicología del investigador, a la sociología de la investigación, cómo la sociología en una etapa histórica determinada genera determinado tipo de ciencia, que no hace en otras etapas. Un poco lo que decía Marx, que decía que había muchos filósofos, epistemólogos, no hablaba en ese momento de epistemólogos, que la filosofía es compatible con los años de los feudales, no la época en que vivía él. Marx hace esta crítica. De modo que preservar a la ciencia como una cuestión exclusivamente interna de la ciencia es con el propósito de desalojar toda la incidencia de criterios sociológicos que existen con respecto a la ciencia.

Claro, esto a su vez, a mi modo de ver, está muy ligado con la ética de Popper. Yo sigo siendo muy crítico con respecto a la ética de Popper.

Yo recuerdo una biografía de Popper. Hay muchas razones. Primero le dedica a la ciencia centenares o miles de páginas y le dedica a la ética apenas dos paginitas. La biografía de Popper, dice que cuando era estudiante en Viena, en esa época tan terrible, pertenecía al partido comunista y salió a la calle y resulta que lo golpearon, y dispersaron a la multitud. Entonces, cuando él vuelve, dice “esto me hizo notar que mis ideas estaban equivocadas”. Ahora, yo no sé cómo saca las consecuencias de que las ideas estaban equivocadas a raíz de ese incidente. Otra cuestión, en un artículo que sacó en un diario de Londres, en donde dice que los americanos hicieron muy bien en tirar la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, porque si estaban en una guerra era más importante que murieran los japoneses a que murieran los norteamericanos. Entonces ¿para qué se iban a perder vidas si por otro lado tenían esta posibilidad? Esto demuestra que los japoneses para él no eran humanos y además, aunque Popper lo tiene que saber perfectamente, más estando en Londres en aquella época: Cuando Truman dispone lanzar la bomba atómica... lo hace con un propósito, no directo, que era ganar la guerra, que ya estaba ganada o era cuestión de días, sino que lo hizo como un gesto para demostrarle a la Unión Soviética cuál era el poder de ellos.

       Entonces, esto cuando lo pasamos a la epistemología, cuando él rescata un mundo de ideas, un mundo cerrado de ideas, que no tiene nada de ver con el proceso de producción, de circulación y de consumo de las ideas, lo hace con el propósito precisamente de asociarlo y obtener una cosa que esté desligada completamente del contexto externo de la ciencia. Si nos vamos a Lakatos, es exactamente lo mismo. Lakatos dice en su momento que la filosofía de la ciencia sin la historia de la ciencia es vacía y que la historia de la ciencia sin la filosofía de la ciencia es ciega. Entonces, después... sostiene que la historia interna de la ciencia es importante y es relevante y que la historia externa de la ciencia es secundaria y da unos fundamentos muy pobres. ¿Por qué es secundaria la historia externa de la ciencia para Lakatos? Es secundaria por la sencilla razón de que no hay en la historia externa controles, protocolos de control con respecto a la sistema-ticidad de la ciencia, con respecto a las pruebas, la objetividad. Y esto es realmente falso, porque ... voy a leer unas paginitas que escribí hace 10 años, en las que estoy en contra de esta posición:

El concepto de autonomía, propuesto por Lakatos, es un concepto de autonomía absoluta. Efectivamente, si los procedimientos lógico-metodológicos de la ciencia fueran absolutamente autónomos, lo que es decir absolutamente independientes de las condiciones sociales y psicológicas de aparición y producción de las teorías científicas, Lakatos tendría razón en considerar irracional la reconstrucción histórica de esas condiciones. Más aún: estaría habilitado para prescindir por completo de esta reconstrucción, ya que no se sabría a título de qué habría que practicarla, habida cuenta de la absoluta independencia / autonomía de la lógica y la metodología de la ciencia. Pero Lakatos, no sin contradicción, habla a continuación de autonomía, de una cierta relación entre lo interno y lo externo que no llega a definir, viéndose, sin embargo, obligado a pensar esa relación (articulación en nuestro lenguaje) con un concepto que le permita atribuir irrelevancia a uno de los polos enlazados. Este concepto es el de complementación. La historia interna, aduce, debe ser complementada por la historia externa, pero ésta, empírica e irrelevante, irracional.

 Obviamente que no habla de irracional en el sentido de que los científicos sean locos, sino en este sentido del lenguaje muy especial que tiene este filósofo, de hablar de irracional de las escuelas de las que él no participa.

El sobrepeso que Lakatos asigna con la llave maestra de la autonomía a uno de los polos conectados respecto del otro es un sobrepeso donde se juegan prestigios y poderes epistemológicos. Es un sobrepeso de significa-tividad. La autonomía es una barrera protectora para lo conceptuado de racional en la ciencia racional jerárquicamente importante, cuya importancia, jerarquía y poder arrastra a uno de los valores esenciales que planea desde el comienzo sobre el criterio de demarcación: la neutralidad de la ciencia respecto de las ideas de los científicos, de la matriz de sus creencias y valoraciones y, sobre todos los contextos políticos e ideológicos en los que la ciencia se produce y para los que la ciencia, en buena medida, se produce.

He aquí, en definitiva, el criterio que nos propone Lakatos para captar este complejo fenómeno que es la ciencia:

Por un lado una historia interna racional y en cuanto tal, prestigiosa, académica, plena de conocimientos y de auto-reconocimientos, relatada por filósofos imbuidos de la asepsia de lo serio, de lo profesional. Registrada por y en el intelecto, donde se evacua la escoria de lo político, de lo ideológico, de la denuncia ética de los “malos usos” de sus productos por corporaciones y estados nacionales-militares. Malos usos y no, como acontece en lo real, inserción-integración del aparato científico y tecnológico en la lógica y la ratio global de la sociedad. Malos usos que, en cuanto tales, resultan ajenos a la buenas conciencias de las comunidades científicas, aunque su función social por encima del compromiso individual de los científicos, sea la de realimentar...

Por otro lado, y frente a ella, una historia irracional. La mala sombra de la historia racional, a la que, en todo caso, hay que soportar como complementaria.

Historia irrelevante, secundaria, empírica, aunque lo más trágico del destino del hombre trate de ser identificado en sus páginas. Historia de filosofía no normativa, sino narrativa, literaria, poética y, en última instancia, profética. Historia-narración sujeta al bavardage de los discursos dogmáticos de los sociólogos,  o de los politicólogos, o de los etólogos empeñados a enlazar ciencia con sociedad, y ciencia con ética, para entender o bien la “innecesaria” función social de las teorías, o bien para denunciar lo que sólo resulta impiadoso en sus “edificantes” narraciones.

Si quisiéramos resumir en pocas palabras nuestra crítica al criterio de demarcación de Lakatos,

podríamos decir: su modo de reconstrucción de la ciencia es un modelo de historia pura. Guía purificada juego de directrices  abstractas en lo social que tendrían la virtualidad de transmitir su pureza a cada una de las teorías científicas que esa historia sistematiza y ordena en un tiempo estático, atrincherando sus técnicas y metodologías.

En el fondo, operación con la que Lakatos intenta lavar a la ciencia de las (para él) miasmas psicoso-ciológicas, con el consiguiente resultado: hipótesis de la ciencia desconectada de la sociedad, en cuyo campo de lo interior se registra la totalidad de lo racional en una sola dimensión.

Y sigue el texto, pero lo fundamental sería esto. Por eso mi simpatía del planteo de una ciencia crítica. No me interesa si demarcación o no demarcación... Ahí estamos en un concepto. Me parece que una filosofía crítica es fundamental, digamos, para poder analizar porqué todos estos filósofos de la ciencia se atrincheran exclusivamente en la historia interna y no van a la historia externa.

Digamos una palabra, un poco, para denunciarlo a Marx. Para denunciarlo en el buen sentido. Cuando habla del proletariado. Esto me hace acordar un poco lo que pasa acá en Argentina con un filósofo, para llamarlo de alguna manera, que se quejaba de Althusser cuando Althusser decía que el marxismo es un anti-humanismo... Entonces, este hombre decía: el marxismo es antihumano, es decir, en lugar de captar el concepto, lo que pretendía era –era la época del proceso– ...

Las palabras son muy importantes, las palabras tienen un peso, hay que darles la importancia que tienen. Lo mismo el caso de Marx. Que Marx no pensó cuando habló de dictadura, pero la palabra dictadura fue utilizada por toda la posteridad, la burguesía, para hablar mal del marxismo... Entonces, ..las palabras son muy importantes...