En lucha por un nuevo sindicato. Crónica de la lucha por un sindicato de los trabajadores del subte

Pacheco, Mariano

A las 13.52 del miércoles 16 de septiembre una formación se detuvo en los andenes de la Estación Federico Lacroze de la Línea B del subterráneo. Un delegado, megáfono en mano, anuncia a los usuarios que esa es la última formación que sale antes de que comience el paro. Mira a la conductora y le dice que a las dos en punto, en la estación en la que se encuentre, corte el servicio. La chica le devuelve la mirada como diciendo “¿Con quien te pensás que estas hablando?”. Arroja una sonrisa, toca bocina y parte. Hace ya media hora que las puertas están liberadas para que los pasajeros puedan viajar sin pagar. Minutos más tarde, otra formación se detiene justo delante del cartel rojo que en letras blancas advierte: “Este tren se detiene aquí”. El reloj marca las 14 horas, horario estipulado para el inicio del paro que durará tres horas. Un grupo de muchachos grandotes, vestidos con trajes, intentan impedir en vano que los delegados tomen posición adentro de la formación. “Este tren continua su viaje”, dicen. “Dale, subí a manejarlo”, responde desafiante uno de los delegados. Sobre el andén, unos 25 trabajadores aplauden y comienzan a cantar: “Unidad, de los trabajadores, y al que no le guste, se jode, se jode”. Una situación similar se repite en el andén de enfrente. Episodios parecidos, a esa altura, deben estar sucediéndose en las estaciones Medrano y Carlos Pellegrini, también de la B, y en varias estaciones más de las otras cinco líneas y el Premetro, totalmente paralizadas.
La protesta comenzó la semana anterior, cuando todas las estaciones cabeceras se vieron con los “molinetes liberados” para que los usuarios pudieran viajar gratis, medida llevada adelante por los delegados como gesto hacia los pasajeros, demostrando una vez más que las acciones no apuntan a ellos, sino a la tríada infernal (gobierno-empresa-burocracia sindical). A esas acciones le siguieron un paro de dos horas el jueves 10, y una nueva apertura de molinetes el martes 15. A diferencia de la semana anterior, esta vez los “muchachos” de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), se mostraron menos por las líneas.
Actualmente, el ministerio de Trabajo de La Nación se encuentra “fuera de la ley”, ya que han pasado los 90 días con los que cuenta para resolver el pedido de inscripción y verificar que todo se ajuste a sus normas. Aunque allí insisten en que los plazos no están vencidos, vaya uno a saber desde qué calendario. A pesar de que el nuevo sindicato, la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro, lleva ya un año de existencia, la cartera laboral conducida por el señor Tomada continúa haciendo oídos sordos al reclamo, que ya en febrero pasado contó con más de un 70% de apoyo de los trabajadores y, anteriormente, con más de un 90% de ausentismo ante las elecciones convocadas por la UTA.
Sin protección para sus representantes y sin el derecho a negociar en las paritarias, la A.G.T.S.P cuenta hoy en día, sin embargo, con 1.600 afiliados, sobre un total de 2.600 trabajadores. Tiene, además, un secretario general y una secretaria de organización elegidos provisoriamente.
Como suele suceder habitualmente, en los grandes medios de comunicación (que se encuentran en clara señal de hostigamiento contra la que denominan Ley de medios K) salen los titulares de conflictos pero muy poco de la actividad diaria de quienes se encuentran protestando. En este sentido, Jorge -un ex delegado de boletería, que actualmente participa de la secretaría de cultura- insiste en destacar la importancia de desarrollar espacios de participación, y cuenta orgulloso que desde esa secretaría ya están preparando el número dos de Acoplando, la revista de cultura del nuevo sindicato, que comenzó a circular por los túneles hace ya varias semanas. También que está en preparación el segundo tomo de la colección de libros Relatos de luchas, historias del movimiento obrero. “Totalmente gratis para los afiliados. Porque acá, a diferencia de la UTA, la plata de los compañeros se utiliza para que vuelva a los compañeros”, remata Jorge.
La revista contiene recomendaciones de libros y películas, artículos de debate en torno a los grandes medios y los medios de comunicación populares, historias sobre fútbol, fotografías que reconstruyen las historias de luchas en el subterráneo y una entrevista al activista ferroviario y escritor Juan Carlos Cena. El libro, cuya compilación está a cargo del historiador de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Alejandro Belkin, contiene tres breves ensayos: “Curso acelerado para el asalto de bancos”, del historiador de la UBA Omar Acha, que cuenta la historia del gremio de bancarios, desde sus primeros pasos en la década del 20 hasta la famosa huelga del 59; “Las luchas sindicales del gremio de la carne”, del historiador de Mar del Plata Gustavo Nicolás Contreras, quien narra la historia de este sector, desde sus inicios a fines del siglo XIX hasta mediados de la década del 50; y “Dilemas de la democracia sindical: la Federación Gráfica Bonaerense”, del historiador platense Pablo Ghigliani, quien desarrolla el período que va desde 1966 hasta 1975.
Este es sólo un ejemplo de las iniciativas desarrolladas por una de las seis secretarías que están trabajando en la actualidad. Además de la de Cultura y Formación, funcionan las de Seguridad e Higiene, Prensa, Acción Social y Turismo, Derechos Humanos y Género.
El enojo entre los trabajadores de la concesionaria Metrovías crece día a día, ya que no sólo se les niega su derecho de elegir democráticamente sus organismos gremiales, sino que además se los amenaza con el inicio de acciones legales por ejercer su legítimo derecho a huelga. También hay bronca porque en los diarios de la semana pasada se publicó que los boleteros cobran actualmente $3500 de básico, suma a la que se le incrementaría 21% de aumento; con lo cual, terminarían cobrando $4500. En realidad, no llegan a cobrar actualmente $3100 de básico, incluyendo en ese monto el 11% de los supuestos 21% que negoció la UTA, que ya se cobran desde marzo. “Lo hace la empresa”, dice Sergio, que desde hace diez años trabaja en boletería. “Hace unos años pasó parecido: difunden ese tipo de información para tirarnos la gente encima”.
Una vez finalizada la rueda de asambleas de base llevadas adelante en cada línea y en cada sector, se anunciarán los pasos a seguir durante los próximos días. Todo indica que será una semana conflictiva. Luego de la represión padecida por los trabajadores portuarios en Rosario, de los ya más de dos meses de conflicto en Kraft Foods-Terrabusi (con 160 despedidos, entre ellos, la totalidad de los integrantes de la comisión gremial interna) y el anuncio de protestas por parte de movimientos territoriales que reclaman poder autogestionar sus propias Cooperativas, luego de los 100.000 puestos de trabajo anunciados por el gobierno semanas atrás. Tampoco en el subte se descartan medidas de fuerza, ya que la profundización del plan de lucha es una necesidad asumida mayoritariamente entre las trabajadoras y los trabajadores. Como dicen algunos de los carteles pegados en las formaciones: “En el subte, tenemos la decisión, Tomada”.